Sobre los que triunfan

Es una opinión muy común en esta generación tan obsesionada con Operación triunfo y programas similares creer que triunfar es sinónimo de ser talentoso, lo cual no es contradictorio pero no es ni mucho menos necesario. Esta opinión ha calado en el mundo indie de una manera muy obscena, ya que es donde debería contar un amplio rechazo por ser contradictoria con una idea de música de calidad, no exenta de una marginalidad propia de la imposibilidad de ser entendido por un público masivo. Creo que una de las causas de esta grave tendencia es una falta de desarrollo del gusto y la capacidad de valorar las cosas por nosotros mismos, a causa de una sobrexecitación producida por tener a nuestra disposición cientos de canciones y sonidos como nunca en la historia de la humanidad. Esto a veces nos lleva a no poder asociar sonidos y estilos a nuestra propia experiencia personal y dejarnos llevar por una crítica de la cultura que no ejerce su papel de árbitro frente a los caprichos y vaivenes del mercado. Por eso, hoy es mas facil que nunca crear opiniones de cualquier manera en el mundo indie, con una resistencia cero; con el riesgo consiguiente por parte de quien se niega a dejarse llevar por la tendencia, de ser tachado de intolerante, envidioso, o altivo.

Otra de las cusas de este fenómeno, es un mal entendido concepto de democracia. En medio de un relativismo exacerbado, que destruye cualquier distinción moral, estética, o científica, tenemos una sociedad que cree que la perdida de esa capacidad de discernir y de valorar el mundo es una virtud, y se vanaglorian de no caer en falsos romanticismos. Pero al final, la incapacidad para realizar juicios en este caso estéticos, nos ha dejado en manos de criterios externos, es decir, nos enfrentamos a esta gravísima contradicción: en la democracia nadie tiene más razón que nadie, por lo tanto, yo no soy quien para decir que una cosa es mejor que otra, ya que lo que dice la mayoria es lo racional, así pues, el juicio crítico es contraproducente para la democracia, porque puede no respetar la opinión de la mayoría, que es la que tiene la razón.

Frente a esta idea de democracia, hay una forma más, llamemosle ilustrada que consiste en intentar desarrollar un fuerte juicio crítico en las masas, algo que en cierta manera promovían en sus orígenes algunos movimientos contraculturales, de los que eran herederos ciertas formas del punk y del indie. Esta idea, partía de que cualquiera podía llegar a tener razón, no porque la razón no existiera, sino porque la razón es problemática y controvertida, y nadie puede llegar a tener la razón absoluta y definitiva. Por eso la crítica es la fórmula adecuada para asegurar un contínuo progreso de las verdades que cada uno defienda. La democracía sería el tribunal donde las verdades se demuestran, y se toman decisiones válidas hasta que no se demueste lo contrario. Pero el ejercicio democrático consiste en una contínua búsqueda de alternativas, sino la democracia se acabaría. El relativismo en este caso, no es sinónimo de anulación de la verdad, y que la verdad no sea definitiva, tampoco debilita el proceso de una supuesta búsqueda.

Lo que pasa en nuestra generación de la Logse y demás fracasos educativos es el primer caso. Es decir, nadie nos ha dado las herramientas que nos permitan mediante nuestro pensamiento valorar las cosas desde una perspectiva propia y única. Tenemos que hacer ejercicios heroicos para no dejarnos arrastrar por esta desidia generalizada, en la que las decisiones se confunden con las modas. Frente a esto tenemos un pensamiento neoconservador, que hace una crítica desde un rechazo absoluto de este realtivismo, pero proponiendo una vuelta a las verdades tradicionales, por tener un pánico terrible igualmente a pensar y a la libertad. Por mucho que algunos hagan su lema "somos libres", no nos engañemos, no caer en este relativismo, no equivale a creer en un determinado dios, o en los fueros, o en las razas, o en los extraterrestres, o en Stalin.

Así pues, la música indie corre el riesgo de ser dictada desde arriba y no desde abajo, como en lo orígenes. Por eso, no nos dejemos llevar por la opinión de la mayoría, tenemos todo el derecho a plantar la cara y decir a las mayorías que están equivocadas. El germen del indie, está podrido si solo valoramos lo que triunfa. El indie si tiene derecho a llamarse indie es el movimiento más radicalmete crítico con esto.

1 comentario:

Ignacio dijo...

Qué prosa la tuya, Marco!

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