El folk y la posmodernidad ultraconservadora

Cada vez nos rodea más esa extraña enfermedad del folk que asola a modernidad haciéndola asumir valores conservadores o tal vez directamente reaccionarios. Hoy en día nadie dice defender nada, ni valores, ni ideologías, ni nada que huela a cosa seria, de esas que implican algún compromiso, y aún es más agudo con las moditas indies, que son de cartón piedra. Ni el folk -esa vaca sagrada, ese monstruo de la vieja américa, esa institución forjada en las esencias de la américa profunda- ha podido librarse del libertinaje de los indies que ya no respetan nada, ni a dios, ni a Marx, ni a Neil Young. Ser derechas está de moda y es lo más moderno, ser tradicional también, es una boutade de niños bien a los que ser progre les aburre demasiado. Que decir de los anarquistas como Dragó, de las algaradas de Curry Valenzuela, y los programas de country rock del historiador protestante Cesal Vidal.



 Los indies herederos del  pensamiento posmoderno son en su mayoría hijos de la clase media-alta con apellidos no facilmente encontrables en el común vulgo de castilla, andalucía o extremadura. Abrazan de igual a igual, el feminismo, la lucha de clases, el casticismo, el budismo, la laicidad, el neoconservadurismo, el terrorismo, el nu rave, el post-rock, el cine de culto o la telebasura. Todo se respeta, porque el ser una cosa o otra no significa a penas nada. Aún así, los Hermann Tertsch de turno, incitan a los trabajadores a levantarse en contra de los sindicatos vendidos a las garras de los progresistas; y revindican la libertad, el capital y la verdad de la iglesia, como las únicas armas que nos pueden salvar de un relativismo que les saque de ese mareo y falta de sentido en el que se metieron por fumar demasiados porros y ácidos de jóvenes. Luchan contra lo que son y lo que fueron, igual que los jóvenes que se alejan del caos de la modernidad, mediante la vuelta a las raices del folk y la tranquilidad de las barbas jipis de diseño a lo  Devendra Banhart.




Lo peor de todo, no es que unos defiendan una cosa y otros la contraria, sino que nadie defiende absolutamente nada. Todas la ideas, creencias, corrientes artísticas, politicas y filosóficas, están totalmente enterradas, y lo único que se hace es un refrito estético, que no pretende volver a nada, ni ir hacia nada, simplemente es una forma de jugar, es una forma de intentar escapar de la terrible soledad y desconcierto al que nos enfrenta una época que fluye a una velocidad tan grande que no nos deja entender ni comprender. Lo único que queda claro es lo que fué, lo que nos dió seguridad en una época pretérita. Pero a esto hoy en día sería imposible volver, al igual que sería imposible volver al neolítico.

EL MATRIX PROGRE

8 comentarios:

Jim dijo...

Muy buen articulo, como siempre.

Maximiliano Boris Michu dijo...

...nadie quiere ya problemas, ni ser mirado como un bicho raro. Por otra parte es comprensible

Según tu artículo entiendo que prefieres a Josemaría Escrivá de Balaguer, no tanto por su prédica como por su radicalismo, que a cualquiera que haga cola en el NASTI. Y me parece muy bien, la verdad

Mari Pili dijo...

Madrid es ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas)

Manolo dijo...

de Prada da cada vez más miedo. El pobre ya no sabe qué inventar para encontrar el amor carnal, pero ni por esas.

alínea dijo...

Yo no sé si maduro lentamente o directamente es que no maduro, pero no termino de comprender por qué gente de entre 20 y 30 años empieza a despedirse de la vida a través de la música que hace y las consignas que proclama. Espero que sea efectivamente que yo maduro lentamente y no que se deba a la modernidad.
Por otro lado, Juan Manuel de Prada me parece un tanto optimista al pensar que estamos en una dictadura progresista, ojalá.

Alberto Mata a tus idolos dijo...

Pues a mi Juan Manuel de Prada me parece un TONTO optimisma.
Dios no le soporto,ni a el ni a los nuevos proges de plástico,intelectualoides pedantes,que como bien dice Marco,no representa ni defiende nada,solo se amargan,en su incapacidad de mantener relaciones sociales normales,y descargan toda su mierda sobre cualquiera que les lleve la contraria y no piensen como ellos.
Que Aprendan a relacionarse con normalidad y no a encerrarse en su mundo de Coeficiente intelectual superior,creyendo que por eso son mejores que el resto de los mortales.
P.D:ENCIMA TIENEN TODOS CARA DE PAJILLEROS REPRIMIDOS Y DEPRAVADOS

Anónimo dijo...

Bueno aparte de la reaccion que ha causado el video de "de Prada", quiero decir que estoy muy de acuerdo con lo que dices acerca del folk, y realmente es una moda desagradable, reaccionaria y sobre todo aburrida, no puedo esperar a que se acabe la verdad.
Los indies estan envejeciendo muy mal, y sus gustos estan volviendose espantosos. Seria mejor que hicieran como nuestros padres y empezasen a escuchar musica clasica.

Anónimo dijo...

Los neocarcas dicen que es imposición todo lo que no sea aceptar como valores únicos los suyos. Hacen una extraña ensalada erigiéndose en defensores de la libertad perp defendiendo una vuelta a valores autoritarios y tradicionalistas.

Cambiando de tema, Manuel de Prada aun no es un personaje muy famoso, pero si lo llega a ser se lo pone a huevo a Florentino Fernández.

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