Cerebros destruidos

Todos los días buscando algo que nos saque de una evidencia que no queremos mirar. Nuestras vidas insatisfechas quieren mostrar al mundo lo bien que les va. Eso por lo menos le hace sentirse a uno mismo deseado y amado, lo contrario sería mostrar nuestros puntos débiles, nuestras miserias, eso que todos ocultamos con una corbata, unas zapatillas de última moda y una sonrisa de oreja a oreja. Todo está razonablemente bien, hay un progreso razonable que más allá de las crisis periódicas, este progreso se impondrá a todo el mundo y sólo es cuestión de tiempo, porque el progreso es innegable. Todos pretendemos fomentar el buen ambiente en esta sociedad, en las universidades, en los centros de salud, en los centros de trabajo, en el futblol, incluso en el rock and roll. Los conciertos deben de empezar y acabar a una hora adecuada a los horarios laborales, no se debe increpar al público, ni el público al grupo, aunque la temática de las canciones incite al suicido, la violoencia o la violación. Se debe mantener el orden en la sala y no subirse en el escenario ni realizar bailes que molesten a tus conciudadanos, ni por supuesto fumar, drogarse o beber demasiado alcohol, porque la gente va a ver a músicos que tocan de una manera impecable y necesitan silencio concentración. Todos debemos aperentar que todo va bien en nuestras vidas, y aunque vaya mal, hacer que eso no tenga ningún efecto en lo que nos rodea, para eso están los psicólogos que te dirán que todo va bien, todo está en orden, todo funciona. Grita en la calle y te detendrán por desorden público, haz algo que no tenga sentido y tus amigos te reprobaran con la mirada. Todo está hecho y organizado de tal manera que lo que no cabe en el mundo desaparezca para siempre. La anarquía casi ha desaparecido de este mundo. Los defectos, la indeterminación, los fallos, los errores, las dudas; todo se ha sustituido por un programa que funciona perfectamente y no da pie a nada inesperado. La gente se aburre, se pliega, se uniformiza, se reproduce y muere. Nadie dice hasta aquí hemos llegado, nadie se indigna, nadie se enfurece, todo se calma, todo se olvida.

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