The Pains of Being Pure at Heart y la incredulidad del indiaor

El concierto del pasado miercoles en madrid fue un ejemplo de separación entre dos formas de entender la música enfrentadas completamente. El germen de lo que se viene haciendo desde hace años en la marginalidad es hoy revindicado como una especie de moda de la cual sólo se revindica y tiene cierto éxito (entre la minoría de siempre que va a los mismos conciertos) un grupo que sacado de contexto se le pone en medio del resto de grupos que aspiran a ser el hype de un día, esa tendencia que domina entre todo el moderneo de los últimos años. Es decir, el poner por las nubes como lo máximo durante una época a un grupo y de repente pasar página y considerarlo lo peor. El pasado miercoles los Pains tuvieron que presentarse frente a un entorno hostil; ante mucha gente que esperaba lo que no eran, y que seguramente tampoco aguantarían a ningún grupo de Asaurus Records o Cloudberry Records. La mania operacióntriunfística de que un grupo ejecute correctamente sus canciones es un defecto de la gente, no un defecto del grupo. El grupo no debería dejarse llevar por ese tipo de criterios de eficiencia, de evaluación de sus habilidades y destrezas y de exámenes psicotécnicos, que en el madrid emprendedor Esperanza Aguirre se ha ido imponiendo entre la mentalidad indie imperante. La sala funcionó con unos criterios de perfecta organización de las conductas de la gente que entraba, cumpliento todos los requisitos que el madrid de la excelencia impone. Orden, decencia, y a tocar bajito nenes, que eso del rock and roll estaba muy bien en los ochenta, pero ahora hay que irse casita, así que no os desmadreis que mañana hay que volver a la rueda.

Me parece que los Pains tienen la mente de un adolescente indie de la época de Sarah Records, pero estan atrapados en un mundo de adultos con gafas de pasta, que les miran de una manera escéptica y distante, que ya no creen en el amor ni en nada parecido, y no pueden entender una canción con la belleza y la sencillez de alguien puro de corazón.

6 comentarios:

jesus miguel dijo...

Absolutamente de acuerdo con lo que dices. No es un grupo de Rock, es un grupo C-86 que graba para Slumberland. Un grupo para el Nasti o, por qué no, el Fotomatón o las noches de Pacific Street.

Federica Pulla dijo...

Estoy en parte de acuerdo y en parte en desacuerdo.

En primer lugar, pienso que una gran parte de ese sonido de puta pena fue producto de un técnico MALO de cojones. Las dos o tres primeras canciones tuvieron el peor sonido que una banda cono TPOBPAH se pueden merecer. Estoy seguro que los propios componentes se estarían echando las manos a las orejitas en esos momentos. El público reaccionó como tenía que reaccionar, manifestando su más tremendo disgusto ante semejante desaguisado. ¿Cómo cóño esperan que se salte y se trote cuando lo que sonaba parecía lo más chungo, opaco, bajo y falta de matices que uno podía esperar? El resultado fue un jarro de agua HELADA a los asistentes. Y aquello tardó en remontar y nunca logró la claridad,la potencia y la garra que uno hubiera deseado.

Además de esto, cada día estoy cogiendo más ASCO a los EVENTOS organizados por HEINEKEN. Estoy hasta las tetas de ser cacheado, parado, preguntado y ETIQUETADO para ocudir a un cincierto INDIEPOPI. Me parece que tanto celo es excesivo y que corta ya de entrada el espíritu independiente de la propuesta. Pero es lo que hay en este triste Madrid de 2009 y hay que justificar la clavada de la entrada, supongo.

Y sí, me hubiera gustado disfrutar más de un concierto cañero, lisérgico y brutal de unos Soup Dragons, Flatmates, Mighty Lemon Drops, etc, etc de 1986, pero tampoco estaba preparado para algo tan frío y mecánico como lo que presencié el otro día.

Lo que más echo en falta de estas propuestas del Siglo XXI es la falta de fundamento, de rabia, de odio, de ganas de romper con lo establecido de todos estos nuevos grupos. Lo veo más como una pose, un hype, una moda pasajera, pero sin ganas de cambiar el entorno, sin la base ideológica enorme de los grupos de los que han mamado.

Lo de ahora es más una versión de todo aquello para la juventud buenrollista y políticamente correcta actual. Aquella que va a EVENTOS sin importarle quien toque. Aquella que se ha criado en la España de LOGSE y el Todo va Bien, y que no ha conocido ninguna crisis fuerte para hacerle cambiar el status quo, utilizando para ello la música como arma.

No quiere decir que aborrezca lo de ahora. Me gustan algunas propuestas de Captured Tracks, Woodsist, y de otros sellos, pero en nada de tiempo caigo en una especie de vacío de contenido y, de nuevo, veo que detrás hay pose, pose y más pose.

Y si todo esto lo teletransportamos al Circo Price lleno de peña realmente dispersa (de nuevo, el nuevo público indie), aquello no encaja y tiene como resultado esa serie de opiniones encontradas de las que habláis.

absurdista dijo...

Entiendo en cierta manera a lo que te refieres; pero hay que tener en cuenta que esta generación es casi la generación de Gran hermano, en la que la disidencia es mucho más que heroica, más bien milagrosa, y el pop, como casi todo tiende a mostrar cada vez menos cosas interesantes. Es verdad que no hay una idea de transformación estética, cultural, política, moral; como podía haber en otras épocas, y seguramente la generación indie de los noventa ya hemos crecido en un entorno de acomodamiento económico, social y cultural. La banalidad se ha apoderado de esta civilización occidental y parece que nada nos va ya a salvar, pero aún así, hay nuevos grupos que recuperan las canciones en un entorno tal vez mucho menos aparéntemente interesante, pero también complejo y que ha movido a que esta gente esté mirando a esa época por algo que creo que no es precisamente una moda, ya que la mayoría de grupos que hacen este sonido se mantienen en un entorno muy marginal, y tal vez inspirados en ello consiguen retomar la necesidad de hacer canciones con las inquietudes y problemas de su propia generación. Creo que eso si se está consiguiendo, con todas las miserias y contrariedades que esto implica. Salvar una canción que habla de lo que sentimos ahora mismo nosotros (los habitantes acomodados con sueños ya vagos y difusos de cambiar las cosas) entre toda la maraña de poses, hypes, gente educada en la logse, los trabajaos precarios, nuestros problemas sentimentales etc... es algo heroico o milagroso, teniendo en cuenta en el entorno en el que nos movemos (casi el gran hermano). Tal vez los Pains se hayan convertido en un hype, pero creo que su éxito si que puede ser beneficioso (y no como el de los verdaderos hypes que no tienen nada detrás y vienen de arriba) porque detrás de ellos hay una verdadera escena que entiende la música de una manera totalmente opuesta a lo que se está haciendo ahora mismo, y lo que podría pasar que las nuevas generaciones tengan un acceso a algo real que está pasando en este momento en la red de sellos independientes de todo el mundo que son los que están apostando por la música más interesante de estos años, sobre todo hablando de canciones y pop, algo que en este siglo 21 podría haber muerto definitivamente.

Alínea dijo...

Sí, cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Pero a mi me ha tocado éste, me tocó la LOGSE, Aznar, la ley antibotellón, los barrios punkis que pasaron a ser modernos... Pero ¿qué le voy a hacer? Ojalá estuviese aquí Doc para llevarme a los 50 o a los 80, pero no está.

Así que, puesto que soy joven en los 00, me toca vivir en esta realidad y no quiero reducirlo todo a una mera superficialidad moderna de pantalones pitillo y caras de asco. Eso daría más fuerza a aquellos que simplifican a la juventud en una simple panda de borregos acomodados sin inquietudes como las de antes. Esto es cierto en parte, pero no es justo hacer una generalización universal.

Creo que hoy en día es mucho más difícil que en cualquier otro momento de la historia tener un grupo y que éste no caiga en las garras del marketing. Pero más difícil todavía es que pueda emocionar realmente a alguien. Emocionar a un público defreudado y retirado de esta década, un público que ha perdido totalmente la esperanza en la gente joven y en sus ideas y sentimientos. Eso es casi imposible. Los Pains parece que lo estaban consiguiendo. Después de las reacciones producidas después del concierto recalco lo de "parece".

Aunque utilizando muchos recursos de grandes monstruos del pasado y sin inventar nada nuevo, The Pains of Being Pure at Heart estaban siendo capaces de emocionar y acercarnos al amor adolescente. Ese amor que quizá parezca muy simple a ojos del adulto que tiene cosas más importantes en las que pensar (no le quito importancia), pero ciertamente desgarrador para el que lo vive. Esas cosas que siguen importando a los jóvenes y qué dan igual que se canten mal o que las guitarras no estén sincronizadas, porque a pesar de todo emocionan.

A mi los Pains me emocionan y aun soy tan adolescente que me da igual que la sala no sea la adecuada, que haya que entrar pidiendo perdón al segurata y que ni dios se contonee, aunque sea suavemente, durante el concierto. Es un grupo que ha conseguido algo muy difícil hoy en día, emocionar sin que importe todo lo demás. Es un grupo que me da esperanzas, me hace ver que ser joven hoy en día también puede ser maravilloso, por mucho que los nuevos padres encorbatados de hoy me digan que lo suyo sí que era realmente "una escena". Me alegra porque tengo la suerte de poder disfrutar de ese pasado y también del presente, ese que muchos de ellos han dejado de apreciar.

Daniel de la Mancha dijo...

Vaya, vaya esto se pone interesante.
La verdad es que ser adolescente en esta época debe ser bastante duro no me cabe duda, sobre todo si tus gustos tienden a música sensible.

Y de quien es la culpa? De la prensa musical? de la juventud? de los grupos? De las nuevas tecnologías?

No lo sé, pero no veo nada claro eso de que no haya gente interesada en moverse, romper con lo establecido, organizar eventos y escribir canciones. Aquí en Aplasta no dejamos de mencionar ejemplos. Creo que hay un movimiento juvenil interesante, pero que no acaba de trascender a algo importante. Una vez más no se de quien es la culpa, si es falta de interés por parte de la gente, si es falta de apoyo por parte de los medios, o si es falta de talento por parte de los grupos, pero el caso es que es así. The pains es de lo poco que ha logrado trascender, y muchos lo llaman hype, pero para los que hemos seguido al grupo desde su single en Cloudberry records, no podemos evitar estar ilusionados.

Por otro lado, es cierto que para los que tenemos a nuestras espaldas cientos de discos y canciones escuchadas es difícil no hacer relaciones con grupos pasados, y dejar de apreciar algunas cosas porque ya hemos oído algo parecido con anterioridad.

Al final me parece que si los pains tienen suficiente talento como para seguir escribiendo canciones emocionantes, y si tenemos la suerte de que sigan sacando discos bonitos, dentro de una década saldrá un grupo nuevo y alguien lo descartará diciendo que son una copia de The pains... así es la vida.

Creo que no se debería presionar tanto con la ruptura, sino dejar que la música evolucione, tomándose su tiempo, así nos evitaríamos cosas tan desagradables como la mayoría de los cien mejores discos de la década, que la NME nos ha intentado convencer de que son históricos y que han inventado cosas nuevas. No se trata de hacer cosas nuevas sin ton ni son, sino de hacer cosas personales, y hermosas. Al menos así lo veo yo. Es la época y la situación de los músicos la que debería marcar las diferencias, y no la supuesta genialidad de un individuo rompedor y genial.

La Caja Negra dijo...

¡Qué coño crisis, Federica! ¡Una guerra! ¡Lo que está necesitando esta generación es una guerra!

:P

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