El derecho a hacer lo que te venga en gana

No hay nada que simbolice de una manera tan completa la filosofía underground como un fanzine, un cassete o un CDr torpemente montado, fotocopiado y con un montón de faltas de ortografía. La urgencia y espontaneidad de la autoedición es parte de su encanto, pero más allá de eso, también es una manera de entender la vida y el arte al margen de lo impuesto, de lo que te dicen que tienes que hacer o decir, libre de la dictadura del capital, de las apariencias y de lo que se supone que sirve para algo. En un mundo donde prima lo útil, y donde se premia al mejor, al más emprendedor, al más avispado, los fanzines son un refugio para los que no quieren competir, los que solo quieren ser ellos mismos. Un medio para los que están equivocados, y que al final tendrán que rendirse o perecer. Es el espiritu mismo de la rebeldía. En un mundo lleno de reglas, es una burbuja caótica y sin ley donde puedes hacer lo que te de la gana.


Recuerdo como hace unos años en la niebla de una depresión, empecé a ir al auditorio de Madrid todos los sábados por la mañana. Me partía la espalda en un asiento barato y mal situado, mientras dejaba que la música me calmara de todos los espantos de una realidad que no me trataba como yo quería que me tratase. Recuerdo al público perezoso que me acompañaba aquellos días, bostezando, durmiendo y carraspeando entre las obras de los compositores clásicos. Lo que más me llamaba la atención de aquellas interpretaciones era como estaban medidas al milimetro. Sentía envidia de los músicos por ser capaces de crear tanta belleza, pero al mismo tiempo me daba cuenta de su condición de esclavos. Lo que creaban era perfecto, pero me parecía que estaban encadenados a sus compases y a sus partituras. Vestidos todos de negro, serios como sepultureros interpretaban a la perfección lo que otros habían escrito para ellos. Al parecer en la perfección no había lugar para la improvisación o para la libertad. Luego estaban por otra parte los conciertos de pop donde en algunos casos esto ocurría más o menos del mismo modo. Pero luego había otros desastrosos, donde los asistentes se marchaban indignados y sintiendose engañados, porque habían pagado por ver a una persona rota y borracha a la que no le daba la gana ajustarse al guión. Al contrario que los hombres serios del auditorio habían hecho lo que les apetecía, y de ese modo muchos se habían ofendido. Los que fueron capaces de ver más allá, pudieron descubrir una belleza más real, imperfecta pero autentica. En estos conciertos, como en la vida, los momentos buenos están enterrados bajo un montón de errores, tristezas, y otras cosas espantosas y sordidas.



A lo largo de todo el siglo XX pequeñas células de resistencia han empleado la autoedición en numerosas ocasiones para expresarse libremente, desde los dadaistas, pasando por los beatnicks, los punks, y luego el movimiento independiente de finales de los ochenta y la primera mitad de los 90. Todo eso ya es historia, y muchas bibliotecas guardan en sus archivos miles de fanzines, de todos tipos y colores. Grandes tesoros se ocultan en estos sotanos polvorientos, las ilusiones y preocupaciones de muchos escritores que celebrababan su derecho a ser ellos mismos. Derecho a ser artistas imperfectos, a no tener exito, ni futuro.


Pensaba en estas cosas al volver de llevar los fanzines de Juventud crónica a varias tiendas de Madrid (CD-Drome, Madrid Comics y La integral) y mientras esperaba en el metro, me puse a escuchar sin querer la conversación de unos hombres que estaban esperando a mi lado. Hablaban de un amigo común que al parecer era artista, el hecho parecía irritarles moderadamente. Uno de ellos se encogió de hombres y dijo con resignación "Bueno, si es artista y vale para ello y se lo curra me parece bien, oye." Este comentario me hizo sonreir, porque define perfectamente la opinión generalizada que la gente tiene del arte. Seguramente tengan razón, no lo sé, y para hacer algo creativo es necesario sobresalir de algún modo, y trabajar duro para recibir algo de reconocimiento. Pero yo por mi parte sigo prefiriendo el arte de cada uno, de cualquiera, el arte del que hace algo por un impulso absurdo, como un adolescente que maldice a una chica en un poema escrito improvisadamente en las hojas cuadriculadas de un cuaderno de apuntes...

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Exijo mi copia de cada uno de los números del Juventud Crónica. Ya lo pedí una vez, así que si no me llegan en una semana, saldré a la calle a quemar cosas.

Por cierto, ¿estaréis?: http://autoplacer.tumblr.com/post/679714400/autoplacer-ca2m-festival-sobre-la-autoedicion

Garbanzo

Daniel de la Mancha dijo...

Jeje, estabamos esperando a que nos llegara la pizza-vinilo primero, que también la estamos esperando :p

Tiene buena pinta lo de autoplacer, y creo que ese día justo no hay contempopranea twee, asi que igual nos pasamos!

Anónimo dijo...

Grande.

HoffaMM dijo...

Si, ayer hablamos con ellos, estaremos en el Autoplacer, el 1 de Julio en Móstoles. Centro cultural 2 de Mayo.

absurdista dijo...

Si he acabado las oposiciones seguro que estaré, desnudo, borracho, y incitando al desorden público, como siempre

Miguel dijo...

Muy buen articulo. La putada es que con tanto blog la gente pasa cada vez mas del fanzine, porque con menos esfuerzo llegan a mas personas.

Por mi parte como proyecto personal para el verano tengo el de editar uno de esos fanzines sobre nada en particular.

Niño de la Amargura dijo...

Lo bueno del fanzine escrito, si lo comparamos con las publicaciones digitales, es que adquieres un objeto limitado, tangible y de culto. Cuando pasan los años y vuelves a verlo, te vas dando cuenta de que su valor (y no me refiero precisamente al económico) es cada vez mayor y, probablemente, ves cosas en él que no viste en su día y lo disfrutas incluso más que cuando lo leíste por primera vez. En cierto modo, la sensación es similar a cuando vas a un hemeroteca y comienzas a revisar periódicos de hace 70 años y encuentras maravillas en un simple anuncio de un objeto doméstico o en una crónica de sociedad que, con el paso de los años y la descontextualización, se convierte en un relato delirante y bizarro. No obstante, dado que el fanzine suele desenvolverse en ámbitos underground, esas pequeñas maravillas pueden llegar a multiplicarse por diez con el paso de los años.

absurdista dijo...

Es una pena, pero creo que cuantas más posibilidades de decir cosas, menos cosas se tienen que decir, me da la impresión que antes había muchos más fanzines que ahora blogs. Nos estamos aislando por momentos, hasta en la facultad de filosofía la gente ha dejado de hablar, yo creo que es por el facebook, si dejamos de intercambiar ideas somos mucho más manipulables, estamos atomizados, y esta es la mejor manera de que las decisiones importantes no las tomemos nosotros. Las redes sociales deberían servir para organizar una resistencia política y no para dejar de pensar. Yo estoy convencido que hay que crear un partido político, una organización o un espacio común para tomar decisiones, el sistema (democracia paralamentearia) está deslegitimado para ello y vendido al poder empresarial, comencemos por una asamblea que es la única fuente de legitimidad real.

Mylodon Darwinii Listai dijo...

Aquí os dejo un fanzine que hace un manifiesto sobre el fanzinismo en tiempos de Internet. Me ha parecido muy interesante y muy chulo.
http://acabaramoszine.wordpress.com/

Daniel de la Mancha dijo...

Pues si, creo que muchos nos estamos dando cuenta que un blog no tiene el encanto ni la magia de la edición en papel. Hacer un blog es muy sencillo, pero la verdad es que también es mucho más sencillo que antes hacer un fanzine.
No me he querido meter demasiado con las diferencias entre blogs y fanzines, porque ya escribiré algo en mayor profundidad sobre ello. Ambos tienen muchas cosas en comun y muchas diferencias. Creo que los blogs son algo más establecido, todo el mundo tiene uno, o una página de facebook o de myspace, tu abuela puede tener uno. Es algo ya tan establecido que se puede decir que ha pasado a ser mainstream. Tienen cosas muy buenas, pero carecen del misterio y la magia de las ediciones clandestinas en papel. Sobre todo como ya se ha dicho, carecen del espiritu de lucha.
Aun así, creo que habrá fanzines por mucho tiempo. Igual que seguirá habiendo gente que te pase maquetas de sus grupos una noche de borrachera en un bar. Estas cosas no tienen precio, y los ordenadores no pueden competir.

how to lose belly fat dijo...

Buen Blog ;)

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