El pop y la huelga general

El otro día hablando con un compañero de la facultad, me comentó su teoría sobre las vanguardias del siglo 21 y su relación con la idea del nuevo hombre que proclamaban las diferentes tendencias que a principios de siglo luchaban por ocupar el puesto de ese dios descabezado materialmente por la revolución francesa, espiritualmente por Kant, y gramaticalmente por Nietzsche. Los positivistas, los fascistas, los socialistas, los anarquistas, pretendían basar la sociedad en un orden completamente nuevo y eso inspiraría a dadaistas, futuristas, surrealistas para convertir el arte en una expresión revolucionaria acorde con ese deseo ruptura con el orden anterior.
  

A mediados de los años 70 se produce la llamada reconversión industrial producida por la deslocalización de empresas, debida a la posibilidad de utilizar mano de obra más barata fuera del primer mundo, con lo cual la clase obrera practicamente desaparece de occidente, reconvirtiendose en una especie de eternos precarios consumidores de segunda división en una sociedad inmersa en un sector terciario en el que todos en mayor o menor media necesitamos que la maquinaria de incesante producción capitalista no pare de producir. Debido a esta dependencia del consumo, en la década de los ochenta se pasó en cuestión de meses a que cientos de parias, punks, basura blanca,  hijos de obreros con un potencial revolucionario ya degradado en manos de un nihilismo anarquizante y de la heroina, se transformarsen en un arsenal de material boys and girls de segunda división deseando cumplir el sueño americano animados por ese nuevo espíritu emprendedor y engalanados con trajes de ejecutivos agresivos. Al fin y al cabo que fué la movida sino esa reconversión, ¿Qué fue mayo del 68 más que esa reconversión? ¿En qué quedó el discurso de los intelectuales de izquierdas sin esa clase obrera que les daba de comer y que les servía de base real para un posible transformación de la sociedad? en pura palabrería posmoderna que bascula entre una veneración de la tradición más ortodoxa y un libertinaje amoral tal y como nos muestran figuras como Curri Valenzuela, Britney Spears o Sidnead O´Connor.


                         Sí, es el mismísimo Jimenez Losantos antes de la caída de la URSS


Sé que todos nosotro-as, pequeños precario-burgueses preocupados con poder pagar la factura del adsl el próximo mes, necesitamos manifestarnos porque nosotros también nos sentimos explotados, alienados y en cierta manera excluidos del gran negocio del R´N´B, de la especulación inmobiliaria, y además más de uno hemos sido víctimas de moving laboral, acoso sexual y no hemos podido entrar en garitos por llevar zapatillas. Sobran los motivos, pero nos falta un verdadero fin ideológico, moral o político que nos impulse a creer que es posible una sociedad completemente nueva. ¿Es posible que esta burguesía precaria de la que formamos parte, que ha dejado de lado la ilustración, y ha sido educada en el fanatismo acrítico de la cultura audiovisual, pueda salir de la minoría de edad de la sociedad del espectáculo, y se decida a montar su propia película, su propia televisión, su propia banda sonora, su propio guión?

3 comentarios:

LaponiaTambienExiste dijo...

Absurdista, eres un profeta postmoderno.

España es tierra cainita y dolorosa. Faltan ideas y sobra mala hostia.

He dicho.

jesus miguel dijo...

¿Cuales son las vanguardias del siglo XXI?
La huelga es lo único que nos queda si no queremos pasar a la dinamita.

crepes con cerezas dijo...

"nosotro-as, pequeños precario-burgueses preocupados con poder pagar la factura del adsl el próximo mes" > una de las mejores definiciones de la sociedad moderna que he leído. Y así nos va.

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