¿Cultura adolescente?

Creo que a casi nadie se le escapa el hecho preocupante de que la escena pop underground está considerablemente envejecida, es más si encuentras algún menor de edad en un concierto, es bastante probable que tenga menos de cinco años y venga acompañado de sus padres. Asi que yo me pregunto: ¿Qué demonios escuchan los adolescentes? ¿Saben algo de los delirantes sueños de grandeza de la generación anterior? ¿De como un joven rubio con aspecto de jesucristo quisó destruir la industria discográfica desde dentro, solo para acabar pegandose un tiro con un rifle? ¿O de la red conspiratoria que intentaron crear los anorak kids? ¿O de las proclamas políticas del movimiento hardcore?


Pues seguro que pueden encontrar está información a la velocidad de la luz, pero me temo que debe importarles bastante poco. Y es que me cuesta creer que estos adolescentes digitales puedan tener el menor interés en un grupo que toca instrumentos de madera y cuerdas de metal, encerrados en un bar (en el que por cierto no tienen permiso para entrar) lleno de humo y carcas (carcas que todavía dicen "carcas"). Me parece que la tradición del pop, que fue pasandose de hermanos mayores a hermanos menores, debe haberse truncado. Espero equivocarme, pero es posible que tal vez el indiepop, el grunge y el punk son cosas de un pasado análogico, donde los adolescentes marginados se aburrían en casa, y descargaban su frustración mamporreando una guitarra o creando un "ismo" inexistente. Un pasado que nada tiene que ver con el presente virtual que experimentan las nuevas generaciones. Supongo que si las nuevas tecnologías hubiesen estado tan adaptadas entonces como ahora, yo no me habría molestado con mi guitarra de madera, porque me habría encerrado como ellos en ese mundo virtual, donde nunca pueden sentirse completamente solos, o completamente aburridos, y donde la rebelión adolescente estará tomando nuevas formas que no podemos de momento imaginar, o valorar, y de donde surgirá una cultura juvenil distinta.


Cuando fuí a Inglaterra el mes pasado, no bajé a Londres, ni asistí a ningún concierto de pop, en lugar de eso, estuve trabajando en una granja en el norte, situada en un pequeño pueblo de no más de 20 familias donde solo hay prados, vacas, ovejas y gallinas. En la pequeña iglesia local, un parroco habia organizado un recital de poesía. Unos veinte ancianos se subían al púlpito a leer poesía de sus autores preferidos, y entre poema y poema, un señor muy gracioso, con pajarita, cantaba canciones en un organo. Era música ya extinta, que parecía sacada de algún musical de Fred Astaire, o peor aun, de algún oscuro Cabaret. Todo en ella era diferente, sus estructuras, sus acordes y sus letras. El las recordaba todas como grandes éxitos, era como si hubiese salido de otro epoca, como si el tiempo se hubiese detenido para él.


Y no puedo dejar de pensar que tal vez pronto, nosotros seamos como ese señor de la pajarita, cadúcos, encerrados en una adolescencia que no acaba, con una melodía de Beat Happening en la cabeza y unos ideales que no casan con el mundo que nos rodea.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Yo creo que siempre hay que reciclarse, constantemente. Hay gente que renuncia a ello pero al menos asumen la responsabilidad de conservar lo antiguo para que no se pierda. En el resto de la mayoría de campos sucede lo mismo de una forma más o menos normal. Desde la universidad aprendes los conocimientos anteriores o antiguos y se estudia también lo actual. Cuando va pasando el tiempo y, normalmente, a través de colegios profesionales, entre otros entes, se hacen cursos de reciclaje para aquellos que quieran. De esa manera se mantiene vivo ese campo. Pero el que no los hace y sigue realizando su trabajo de toda la vida, en realidad se está especializando en la conservación de unos métodos, estilos, etc y el peso de la experiencia será un grado. Supongo que llega un momento en que debes decidir si quieres ser de los que se actualizan o de los que conservan. Ese momento supongo que irá a su vez renovandose durante el tiempo y podría llegar el caso de que, por agotamiento, dejases de hacerlo y pasases a formar parte de los que conservan. Yo admiro a arquitectos como Gaudí, Le Corbusier, Frank Lloyd Wright u Oscar Niemeyer que prácticamente ofrecieron sus mejores y más avanzadas obras cuando eran ya casi octogenarios o más. Nunca tiraron la toalla del reciclaje-estar al día, es más fueron-es punta de lanza en su campo.

Respecto a los que se decantan por la conservación, suelen dedicarse a la enseñanza, a la interpretación o producción (caso de la música) o a entrenar equipos, p. ejem, o a escribir sobre su experiencia (p. ejem los conservadores de nuestra generación han de ser los que escriban sobre C-86, shoegazing o indie-pop).

Creo que ambas opciones (o etapas) son válidas y no hay por qué rechazar o descartar una u otra.

Respecto al adolescente que no quiere crecer, el famoso síndrome de Peter Pan, lo asocio siempre con aquél que sólo busca diversión para sí mismo, sin el deber de adquirir ninguna responsabilidad. Sólo escuchar música sin abrir o participar activamente en ningún blog o programa de radio o sin aportar al mundo tus conclusiones y seguir haciendo eso pasada cierta edad podría considerarse síndrome de P. Pan. Componer y no sacarlo a la luz también tiene pinta de ello sólo que conforme está la cosa casi se puede considerar como un acto de responsabilidad o huelga del sector (si no, ¿cómo debe hacer huelga un músico, es más: tiene derecho? ¿existe algún sindicato de músicos, tienen derecho a seguridad social? ¿el glamour del rock (y del indie, por qué no decirlo), nubla la vista del profesional de la música?, aunque ¿se puede considerar profesional alguien que no ha recibido un título que acredite unos conocimientos mínimos?)

Cancioneru dijo...

Ante tan interesante y ceñudo contratexto anónimo, yo aportaré algo más afectivo. Querido Daniel de la mancha, tus textos son, como las canciones de la ultima actualización, no aptas para momentos sensibles, y yo estoy muy fragil ultimamente...
Creo que el pop muta, pero no llega a perecer, de hecho, no hay tanta diferencia entre lo que hacemos ahora y las canciones que tocaban en torno a una hogera,en las diáspora de campesinos de Oklahoma en la época de la Gran depresión americana. Contra todo pronóstico, grupos que han echado la vista hacia el estilo Sarah record han tenido un inesperado éxito masivo, como los Pais of bein pure at heart. Lo que sucede muchas veces es que lo que ocurre hoy lo cuenta la generación de ayer y toda generación mira con recelo a la siguiente. Quizá de lo que hablemos hoy solo interese a gente de nuestra edad, pero puede que resurja veinte años despues. En ese ciclo está lo mágico de la música pop. George Harrison casi deja la música cuando llegó el punk, pero por otro lado, toda una generación hemos rendido alabanzas a Vainica Doble, que es su momento a penas las escuchó nadie. ¡Y Autofans fue nombrado como grupo a seguir en el futuro por la JNSP cuando ya estaba en rigor mortis! En fin, quizá haya que esperar quince años...
Por cierto, aunque pongas siempre lo mismo en Tradicional cancioneru, siempre son bien recibidos.

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