Sobre la generación espontanea del arte

Hace un par de meses, debido a la cancelación de mi vuelo por la huelga general, me quede unos días atrapado en Edimburgo. Los aproveché para dedicarme a pasear un poco más a la sombra del castillo de piedra, y a perderme por las calles y pasadizos de la ciudad. Pero cuando me acosaba la lluvia y el frío, o bien me acurrucaba a leer en alguna cafetería con un té y un Muffin, o bien corría a resguardarme en algún museo.


En uno de esos días lluviosos, entré en la galería nacional de arte, donde hacían por aquella epoca una exposición sobre la historia del surrealismo. Admito que me bastaba con estar seco, y no tenía en realidad demasiado interés en los cuadros. Ya los había visto antes en muchas ocasiones, asi que me dedique a pasear sin demasiado interés bajo la mirada de todas aquellas escenas de pesadilla. Los suelos de madera crujían a mi paso y el vigilante me miraba con desconfianza. Fue entonces cuando encontré una habitación que pretendía emular una enorme biblioteca y que contenía cientos de publicaciones de la época dadaista. Los dadaistas me interesaban mucho más que Dalí o Miró. Así que me quede un rato averiguando más cosas acerca de estos dislocados, y de como aprovecharon las nuevas posibilidades de la imprenta para crear un monton de zines artisticos y poder desarrolar sus utópicas y descalabradas ideas de intentar derrocar al elitismo artístico.



En ese momento caí en el error de mirar todo aquello como un primer paso hacia lo que depués se llamaría el DIY o "hagaselo usted mismo", me deje influir por la visión academicista que me llevan inculcando toda la vida. Pero la autoedición no se debe mirar desde una perspectiva tan limitada, esa que les encanta dar en los museos y en los centros de enseñanza. Es todo lo contrario a eso, es decir es huir del concepto de que en todo tiene que haber una elite que marcó la historia, un principio y un final, unos triunfadores y unos perdedores, unos emprendedores y unos vagos. En contra de la idea de que los ganadores marcan las pautas y escriben la historia. Como puede haber un historia oficial de lo que es todo lo contrario a lo oficial, lo que se caracteriza por el caos, la improvisación y la frescura. Seguro que muchos fanzines se basaron en los zines de ciencia ficción y en las revistas dadaistas pero otros tantos no lo hicieron. Surgieron de manera espontanea, porque la creación es parte del día a día, por mucho que hayan insitido en convencernos de que hay gente excepcional que son genios y que cambian las cosas radicalmente. Bueno, es posible que si que los haya, pero son los menos. E incluso los genios muchas veces se basan en su madre, o su hermana, o un amigo al otro lado de la calle y no necesariamente en otros genios.


Creo que la autoedición debe surgir espontáneamente en todas las generaciones, porque los seres humanos tendemos a la creatividad de forma natural. Solo reclamamos nuestra porción de belleza en este mundo miserable, para poder de ese modo redimirnos de la rutina y el sufrimiento. La creatividad es una necesidad del espíritu, y todos tenemos derecho a ella, digan lo que digan algunos, y aunque se lleven las manos a la cabeza al oír una grabación cacofónica con guitarra de juguete y una voz ligeramente desafinada, o un texto plagado de errores gramaticales y ortográficos. Lo hacemos porque si, porque nos da la gana.



La popularidad de la red, es en cierta forma un triunfo masivo de todo esto, ahora todo el mundo puede hacer cualquier cosa y compartirla con el resto de la humanidad. Y la verdad es que lo hacen. Solo hace falta ver los miles de blogs que hay sobre casi cualquier cosa, desde hacer punto hasta como criar un hijo. Prosperan por todo el mundo y no creo que toda esta gente que escribe blogs conozca o le interesen los fanzines, ni los dadaistas, ni nada de eso. Vale, es cierto que se han perdido alguno de los supuestos ideales por el camino, pero lo bonito es que ahora ya no hay necesidad de esos ideales, todo el mundo hace lo que le da la gana, cuelgan dibujos, canciones, poemas y cuentos a millares para que quien quiera pueda disfrutar de ellos.

Puede que estemos lejos de destruir el concepto que nos han metido en la cabeza los historiadores oficiales del arte, y estamos muy lejos de acabar con aquella elite a quien los dadaistas pretendían derrocar, pero hacemos lo que queremos cuando queremos, y escuchamos y leemos cosas que han hecho el carnicero, la bibliotecaria, el profesor y hasta el geólogo.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Estoy de acuerdo en que la creatividad no es una cosa del pasado, carne de un capítulo aislado y pretérito de la historia de la humanidad, sino que es algo continuamente presente en el ser humano y por ello se debe cuidar, tratar, potenciar, y en definitiva educar.

Otra cosa es que nos planteemos si los sistemas educativos actuales (salvo algunas experimentales excepciones honrosas), basados sobretodo en la competitividad (aprobado, suspenso, un diez, un cuatro, cum laude, doctor honoris causa, nº 1, etc.) y en la acumulación de conocimiento y el pensamiento abstracto, sean o no los más adecuados. Deberían estar más cimentados en los conceptos de colaboración y creatividad y en un concepto más global del individuo como ser compuesto de varias facetas que han de permanecer inalienables e íntegras (es mi opinión de ciudadano, sin ser experto en la materia). Quizá esto último es lo que sucede de manera espontánea cuando un grupo de amigos se pone a hacer un fanzine o montar un grupo. Eso está bien y es loable y quizá un día haya que descartar las bibliotecas, los museos, la universidad y la escuela porque bastará con que cada uno tenga internet en su casa. Pero yo sí que veo bien que mientras eso sucede (que tardaría bastantes generaciones en suceder, creo) nos encaminemos a conseguir que esa 'generación espontánea' no lo sea tanto sino que cualquiera tenga la posibilidad de acceder a ella y sin que sea necesariamente desde el underground, es decir, que sea menos espontánea y más corriente, que sea lo normal, tan normal como lo es hoy en día el pensamiento abstracto, que sea algo más oficial y no tan extraño y marginal.

absurdista dijo...

Tal vez la palabra genio es una licencia poética para referirse a esas personas que ponen a su disposición su vida para realizar experimentos estrambóticos. Cómo yo pienso que no se es, sino que los seres humanos transcurren en el tiempo y son el producto de variables que no se dan de una vez, sino que se transforman continuamente y que todos los días seleccionamos entre esas variaciones lo que nos gusta y lo que no, creo que si que hay una voluntad virtuosa y una voluntad que simplemente se deja llevar. El ideal de belleza es el deseo por lo tanto de imponer una voluntad determinada a la sucesión de los acontecimientos, es decir, pasar del "así son las cosas", al "esto debería ser así", que yo diga que las cosas tienen que ser así no es ni mejor ni peor, es simplemente un acto creador, y el acto creador es más bello en tanto que es más inutil y está menos adaptado a una realidad determinada, ya que manifiesta una posibilidad aún por realizar y nos descubre el oscuro mundo de lo inaprensible, lo innombrable, lo complejo, es decir, el eterno movimiento que no deja oir, ni ver, ni nombrar

Radio Aplasta tus Gafas de Pasta

Programas antiguos de radio Aplasta tus Gafas de Pasta

Seguidores

Archivo del blog