Los de Aplasta que cansinos, siempre dando el sermoncito con eso del indie

La mañana del domingo recojo a algunos de los miembros de The Blanche Hudson Weekend para llevarles al aeropuerto después del Madrid Popfest. Se apretujan en la parte de atrás de mi coche, escondiendo su cansancio bajo sus gafas de sol. Yo también he dormido poco y estoy destrozado. Mi idea era hacerles una entrevista, pero después de toda la emoción de los últimos días no he preparado ninguna pregunta ni me siento con fuerzas para hacerla. Así que simplemente conversamos en el coche.

Me cuentan como ayer después de tocar alguien les llevó a una fiesta en una casa, y que después volviendo al hotel se perdieron por el centro. Nos reímos un poco y me hacen preguntas sobre el palacio de correos y después sobre la plaza de colón. Acabamos hablando de su ciudad, Leeds, porque mi familia es de un pueblo cercano. El batería también ha vivido una temporada en Manchester, pero asegura que no le gusta demasiado porque allí todos los grupos están intentando llegar a algo y no hay una escena de base. Me explica que todos son conscientes de la importancia de la ciudad en la historia del pop y están muy esmerados en hacer algo grandioso para formar parte de ella. Leeds en cambio, asegura, tiene un circuito muy activo de grupos que colaboran entre sí y se ha formado una comunidad independiente mucho más interesante que la de Manchester. Después la conversación gira hacia otros aspectos de Leeds, sobre el campo, el clima, y no se como acabamos hablando del Benicassim en el que el escenario se le cayó encima a Urusei Yatsura.

Cuando llegamos al aeropuerto se despiden, me dan las gracias por todo asegurandome que les hemos consentido demasiado.


Mientras les veo marcharse cargados de maletas no puedo evitar volver a pensar una y otra vez en nuestra conversación. Madrid no es Manchester, eso está claro, de hecho si miramos atrás a los últimos diez años, la cantidad de grupos que han sido capaces de salir adelante en nuestra ciudad son tan escasos que brillan por su ausencia. Y aun así no deja de sorprenderme la ambición fantasiosa de la mayoría de los grupos que me rodean. Sí, es verdad que a muchos se les ve a favor de todo esta idea de la cooperación, y que casi todos están bastante interesados los unos en los otros. Pero la verdad es que la mayoría si pudiesen preferirían estar tocando con la Bien Querida o Love of Lesbian para poder salir tomando tapas con el tío de la voz en off de Mapa Sonoro.


Y seguro que se me va a malinterpretar con esto, y habrá quien diga, como siempre, que qué tiene de malo que un grupo tenga ambición. Y no tiene nada de malo. Si la ambición estuviese bien dirigida. Pero todavía hay grupos que no entiende que vale más tocar en un Popfest con Blanche Hudson Weekend que salir en las noticias de la 2. Que sí, que es verdad que si te ficha un sello mainindie te va a escuchar más gente. Pero la pregunta permanece...¿y qué?

13 comentarios:

Federica Pulla dijo...

Bueno ... los Blanche estos me parecieron soporíferos. Y sí, parece que su influencia Manchester era más que evidente, porque había canciones que podías tatarear temas de los Chamaleoms por encima y eran calcaditos. Y el humo. Y la imagen. Vamos, que todo eso ya estaba más que visto y (diría yo) superado a estas alturas. Algo chungo.

Lo de salir en la tele, la fama y tal es inherente a la cosa pública porque, al final, todo grupo se MEA porque le fiche un buen sellito y por salir en la tele y en los medios y por ser portada de revistas y ser adorados por la gente y reconocidos por la calle y esas cosas. Otra coas es que nunca se piensa que lo que sube se pega el castañazo tarde o temprano pero bueno ... mientras dure ese momento de felicidad pues ya está.

Vamos, que donde se ponga un cheque delante y promesas de cualquier tipo no hay indie ni espíritu indie ni principios indies que puedan superar al signo del euro en los ojitos de los músicos. ¿Os acordáis de cierto grupo megaindie guays que se negó a tocar en el Popfest porque ya les parecía de poco nivel y tal y porque ya estaba sujeto a la tiranía de los managers, de la dictadura de los lanzamientos, de la promoción y de esos asuntos mercantilistas con tan sólo dos míseros singles en el mercado? Pues eso mismo.

J.W. Polidori dijo...

Está bien tener ideales, aunque sólo sea para traicionarlos. Si os llamasen de Mapa Sonoro para haceros una entrevista no tendríais más remedio que acudir encantados, y haríais lo correcto.

HoffaMM dijo...

La idea es:

si tocas para salir en Mapasonoro = MAL
si tocas lo que te da la gana pero acabas saliendo en Mapasonoro = BIEN

HoffaMM dijo...

PD: The Blanche Hudson Weekend fueron de lo mejor, o lo mejor del popfest, Y si sigue habiendo publico para esos grupos significa que no está para nada superado... que manía con meterse con el noise pop. Entiendo que si no te gustaba en los 90 no tiene que gustarte ahora, pero es un estilo posterior al c86 (o de la misma época), por lo que el c86 si que estaría superadisimo!!! y sería algo chungo.

Federica Pulla dijo...

Pero si fueron HORRRRRRRRIBLES de verdad. Ni noise ni indie ni gaitas. Era como lo peor de Sisters of Mercy y lo más chungo de los grupos con chica serie Z juntos y mal mezclado. Sin gracia, sin originalidad y sin chicha alguna. Un copieteo fácil de guitarreos más vistos que el TBO y poco más. Otra cosa es que te gusten a título personal - cosa muy válida - pero aquello era como una película mala con argumento previsible y mala puesta en escena. Y humo. Mucho humo.

Vamos, que tocan en su pueblo de Yorkshire y los echan a leches del pub local.

HoffaMM dijo...

jajajjaja, vale, sería mierda, pero mierda de la buena. A mi me metes un acople antes de un estribillo y me tienes ganado.

absurdista dijo...

A mi me gustaría que los grupos convencieran a los medios y las compañías para publicar lo que ellos quieren y no al revés. Sonic Youth son un ejemplo de que esto pasaba a finales de los ochenta cuando, pero ahora los medios convencen a los grupos o ni los tienen que convencer para hacer lo que las compañías quieren, con lo cual tenemos una escena que se basa en el acople a la tendencia, más que en la creación de una tendencia propia.
Yo no creo que la semejanza a algo descalifique a un grupo, la música es válida si a la gente le vale, no creo que sean un grupo muy original, pero hacen buenas canciones y ultimamente la mayoría de grupos que intentan ser originales me aburren demasiado porque tienen una idea de la originalidad demasiado destructiva con la tradición y me aprecen como tan descontextualizados y fuera de la realidad que pierden su sentido rapidamente y no los vuelvo a escuchar.

J.W. Polidori dijo...

HoffaMM, tu idea me del Bien/Mal me parece estupenda, de hecho estoy completamente de acuerdo con ella, pero eso no es lo que se desprende de la lectura del artículo.

Daniel de la Mancha dijo...

Bueno, yo no estoy en contra de que la gente salga en los medios, lo que no entiendo es ese afán por llegar a ser un grupo Heineken. La idea de Hoffa no está muy desencaminada. Pero tiene más que ver con el comentario de Federica. Todos estos grupos obsesionados por conseguir la popularidad, pero ¿para qué? Creo que alguien verdaderamente ambicioso tendría más la idea de trascender que de ascender. Pero ni yo mismo tengo claro la respuesta. Realmente estoy pensando en alto.

Lo que sí tengo claro es la idea de que es más importante tener un circuito que posibilite a los grupos crear y tocar de manera sostenible que tener a tres grupos que den el pelotazo. Que eso es mucho más interesante y enriquecedor, y sobre todo que estoy harto de que los publicistas tengan el control de la música, de la literatura y del arte.

J.W. Polidori dijo...

La gente normalmente tiene los oidos llenos de cera, y las orejas para llevar las gafas de sol, por eso necesitan que los publicistas les digan lo que hay que oir. Es una pena pero creo que eso no va a cambiar, Daniel. De todas maneras, la música, aunque sea muy importante para algunos en sí misma, no deja de ser un elemento de caracter identitario que sirve principalmente para socializarse. Por eso en los festivales y conciertos patrocinados por marcas de cervezas lo de menos suele ser el grupo que toque, siempre y cuando haya pegado su "pelotazo" correspondiente que los garantice una determinada afluencia de público. Dicho esto, creo que si tienes un grupo (yo mismo), cuando más salgas en los medios pues mejor que mejor. Ya me gustaría a mí salir en Mapa Sonoro, que me encanta, o en un programa de los de Aplasta tus gafas de pasta, que también me gustan.

Antonio dijo...

Me agrada ver comentarios tan certeros. Estoy de acuerdo con la sostenibilidad de los circuitos para que a quien le guste la música indie y componga tenga al menos algunas salidas para por lo menos ir empezando o tocar de vez en cuando, aunque sólo sea para expresarse. Está claro que el sonido indie que practican los Blanche HW pues está bastante escuchado ya, pero concretamente esa canción, sin ser un virtuosismo petsoundero me ha gustado bastante, de hecho es la que más de las pocas que le he llegado a escuchar aún (y tampoco les he visto en directo para juzgar ese aspecto).

También coincido con Hoffa en lo de Mapa Sonoro, tocar para salir en Mapa Sonoro lo veo fatal aunque tampoco creo que haya muchos grupos que hagan eso conscientemente. Otra cosa es que a algunos o a casi todos les pueda gustar la idea de llegar a más gente o de que se les reconozca su labor. Lo correcto creo que sería que la composición pop se pudiera considerar un trabajo digno, con una posibilidad de formación regulada adecuada (no depender exclusivamente del autodidactismo espontáneo) y lograr ser bueno en ese oficio, aunque no llegara a ser una superstar. Bien es cierto que valoro la posibilidad de ir creciendo poco a poco y poder llegar a cierto grado de reconocimiento popular. Estoy pensando en p. ejem casos como los Pastels, o Beat Happening que mantienen una coherencia y dignidad admirables en mi opinión y que se la han ganado con el paso de los años, lo que no les ha impedido ir teniendo pequeños reconocimientos a lo largo de su trayectoria, también es cierto que compaginan la creación con otros temas como sellos, radio, tiendas de discos-librerías, etc.

Respecto a lo del uso de la música para relacionarse lo veo como una más de sus funciones, pero también la veo como una materia de estudio tan digna como las matemáticas p.ejem.

Raúl Querido dijo...

A mi lo que me gusta de los grupos son fundamentalmente tres cosas: que me sorprendan, que me entretengan y que su música me diga algo de mi y de mi vida.
Cada uno de esos aspectos pueden adoptar mis formas y tener infinitos matices. Con la actuación de BHW no sentí ninguna de las tres, pero la verdad es que estaba tan a gusto en el Popfest, que me dio igual. Si me hubiese pasado en otro entorno, pues quizá me hubiese ido echando pestes. Allí pasé el rato, feliz esperando lo siguiente.
Dicho esto, a los BHW les veo un grupo con cierta madera pro. Lo que no necesariamente implica algo bueno -WAS es un grupo pro, por ejemplo-, pero es justo reconocérselo. Si yo tuviese un sello con el que aspirase a vender y cobrar por la promoción, pues igual les fichaba. Seguro que son muy majos y seguro que también son de los que dejan que el manager les vista. Como The Sound y mil grupos suecos que, afortunados ellos, cuentan con una infraestructura que les permite destacar. A nuestro alrededor hay cientos de grupos del nivel, o mejores, pero no hay infraestructura, así que de pronto, en el mismo entorno, se juntan cosas que no tienen nada que ver. Lo cual, una vez más, no es necesariamente bueno ni malo. Lo malo es que no haya dinero para nada y la gente, para organizar algo tan chulo como el Popfest, tenga que trabajar gratis durante todo un año.

monstruobot dijo...

"Sin un cambio psicológico y la práctica de un sentido de comunidad ajeno al individualismo narcisista, las revoluciones no hacen más que reproducir la situación anterior con otras personas", Theodor Roszak (El nacimiento de la contracultura).

Esa cita, en lo referente a la música, es lo que vemos todo el tiempo, ya sea en Madrid o en Palma de Mallorca. Al final, el recurso de subirse al tren de un grupo con más gancho o acceder al programa de moda, no deja de ser lamentable, pero cada uno tiene sus aspiraciones y sus sueños, y eso es totalmente respetable.

Personalmente, no veo TV, y esas bandas que nombras no me dicen nada de interés, pero pasé un rato fabuloso escuchando The Blanche Hudson Weekend, con una producción más humilde y un sonido menos contaminado.

Saludos!

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