De la generación Deluxe a la generación Demierda

Estamos a punto de asistir a la desaparición de lo que todos hemos conocido como civilización occidental. El capitalismo nos pide lo que le debemos y se escapa muy lejos dejándonos a la buena de dios en nuestras tierras yermas en las que además no llueve desde hace meses. La imagen de un colegio embargado en el que se empezaron a llevar pizarras, pupitres y sillas en medio de una clase, es la muestra del absurdo al que esta sociedad ha llegado.

 A los que hemos vivido en los años de esta transición ejemplar de más treinta años hacia el régimen capitalista  puro y duro los llamo la generación Deluxe, o la generación del fin de la historia, estos calificativos los hago por el empleo del término Deluxe como forma especulativa de lo degradado. A todo producto se le puede dar un valor extra simplemente añadiendo el calificativo Deluxe y así una multitud de jóvenes precarios se lanzaron a vivir en casas de mierda a pagar festivales de mierda, a consumir copas de mierda en garitos de mierda, ver canales de televisión de mierda, pagar tarifas telefónicas y de internet de mierda, todo eso a precio de luxe eso sí. Hasta hubo un grupo llamado Deluxe que se quejaba de lo lloricas que eran los indies atormentados, una publicación llamada Rock de Lux que elevaba a producto de alta cultura a algo tan trivial como el rock, un Sálvame Deluxe que no era más que un programa de mierda y un extrarradio Deluxe con proletarios que votaban a la derecha, llevaban oro, tuneaban sus coches y ganaban un potosí en la construcción.

Todos ellos admiraban el éxito, odiaban a los fracasados, creían en la excelencia  deluxe, es decir, la excelencia de mentirijilla que esconde la excelencia de mierda, es decir hacer ver que eres el más listo,  el más guapo y el más apañaó y que todos se lo crean. Ejemplos de personalidades Deluxe fueron la familia Bush, Lady Gaga, Artic Monkeys, José Mourinho, Esperanza Aguirre, Camps, Belén Esteban, Berlusconi, Curri Valenzuela, Sarkozi, Urdangarín. Detrás de estos ídolos Deluxe se esconde un retraso mental a nivel moral y estético tapado bajo una capacidad de ser excelentes en el marketing, en la autopublicidad, en la pillería, eso si, tomando como bandera los valores tradicionales de la ortodoxia católica, protestante, o cualquier valor que pueda elevar a un tono sacro, sublime y respetable acciones viles y canallas. La rectitud moral que ellos dicen defender, pero que desconocen porque no saben lo que es, les avala y esconde el olor de la mierda que realmente hay en su cabeza.

Nuestros amados hipsters precarios se han entretenido con ellos con amor y odio, elevando sus vidas a ejemplo de la posmodernidad y ese espectro se amplía a su afición por losers Deluxe como Daniel Jonhston,  Mark E. Smith o a Dan Tracy.

¿Sería capaz de cortar la cabeza de Urdangarín? todos pensamos que sí



Año 2008, el sueño había terminado, la generación Deluxe se resistía a saber que su tiempo había acabado, los bancos pedían ahora lo que habían prestado, con un interés Deluxe eso sí, y el calificativo Deluxe se transformó con  lo que realmente siempre había sido (La generación Demierda), lo mejor de todo es que esta nueva generación es al menos capaz de llamar a las cosas por su nombre.

Por cierto, los indies Deluxe dicen que no van jóvenes a sus conciertos. ¿A qué esto no pasa en los conciertos de la Polla Records? ¿Será que no son Deluxe?







3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estáis hechos unos poetas. Gran canción.

afeitaperros afeitealperro@hotmail.com dijo...

Aplasta se pone virulento!!!!!

Grandioso texto.

Anónimo dijo...

Vuelve el espíritu Aplasta!

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