La gran estafa de internet

Llevamos años en los que una lenta decadencia se ha apoderado de lo que prometía ser el futuro de la comunicación, dejando vacíos blogs, páginas webs, y contenidos interactivos de interés, al contrario que ha pasado con las redes sociales que han avanzado en el dominio de la red hasta prácticamente convertirse en el uso principal de estas. Las radios tradicionales, las discográficas, los periódicos o el cine se van difuminado de la vida, por no hablar de la música pop. Todas ellas tenían la esperanza de que en el futuro la red iba a democratizar los contenidos y abrirnos un mundo nuevo de pluralidad y creatividad; sin embargo el efecto internet ha sido el inverso, como muchos auguraban. Internet está siendo la principal herramienta de homogenización cultural, todos creemos ser diferentes y resulta que eso reafirma lo establecido, en un proceso por el cual la información se distribuye a nivel mundial y en un instante, sin dejar un pequeño espacio libre al disenso, a la diferencia y a lo excepcional. Lo facil, lo digerible y lo conocido siempre sientan mejor que los discursos complejos, que lo problemático y lo controvertido, por eso internet es la mejor manera de transformar en inutil la posibilidad de una libertad de expresión y de información llevada al extremo. Todos opinamos, todos podemos encontrar la información, pero la información es un dogma de fe cuando no tenemos la posibilidad de encontrar valor y sentido a lo que se difunde.


Cualquier idea puede triunfar, cualquier noticia puede ser relevante, cualquer estilo, moda o incluso revolución puede ser apoyada por millones de personas y olvidada masivamente en un periodo de tiempo vertiginoso. Por eso los usuarios de internet no somos más que una prolongación de la red que ayuda a difundir información, una información que no es nada, no tiene contenido, no está interiorizada, no está digerida, nunca es nuestra, no nos sirve para nada, simplemente porque es una orden, una orden camuflada de imparcialidad y neutralidad, es el dogma que recorre todas los lugares del mundo, pero una orden a la que no tienes que obedecer, simplemente la acatamos como algo dado, ya que la obediencia requiere que el que recibe la orden oponga resistencia y se pliegue. La resistencia solo viene del disenso y de la capacidad de pensar diferente, pero si la información fluye libremente sin obstáculos y no tenemos capacidad para interpretar y entender lo que se está difundiendo, encontraremos que la ausencia de sentido y de valor de un mundo aparentemente nihilista tiene un reverso tenebroso, y es que esa ausencia en realidad es el sentido y el valor establecido, establecido en cada gesto, en cada palabra. Como si en un guiño de Lady Gaga se escondiese la voluntad de Rupert Murdoch.



1 comentario:

Anónimo dijo...

estoy convencido de que el mundo se acabará a finales del 2012 con un apagón de la red a nivel global

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