Situaciones paralelas: Diálogos con Foucault

Os dejo un diálogo en el que participa el filósofo Foucault poco después de Mayo del 68. Venía muy a cuento por los paralelismos con la situación actual sobre la idea de la revolución y en los procesos de luchas políticas y sociales. Basicamente es algo que se podría conceptualizar así: políticas dialécticas versus políticas de la diferencia.



Jean François: El movimiento actual tendría necesidad de una utopía y de una reflexión teórica que superasen el campo de las experiencias vividas, parceladas y reprimidas.




Michel Foucault: Y si se dijese lo contrario: que es necesario renunciar a la teoría y a los discursos generales. Esta necesidad de teoría forma parte todavía de este sistema que se quiere destruir.


Jean François: ¿Cree usted que el simple hecho de echar mano de la teoría proviene todavía de la dinámica del saber burgués?


Michel Foucault: Si, posiblemente. Yo opondría por el contrario la experiencia a la utopía. La sociedad futura se perfila quizás a través de experiencias como la droga, el sexo, la vida comunitaria, una conciencia diferente, otro tipo de individualidad. Si el socialismo científico se ha desvinculado de las utopías en el siglo XIX, la socialización real se desprenderá posiblemente de las experiencias en el siglo XX.


Jean François: La experiencia de mayo del 68 es, ciertamente, la experiencia de un poder. Pero suponía también un discurso utópico: mayo era la ocupación de un espacio por un discurso.


Philippe: Discurso que era insuficiente. La reflexión izquierdista anterior no correspondía más que superficialmente a las aspiraciones que se planteaban. El movimiento hubiese ido posiblemente mucho más lejos si hubiese estado empujado por una reflexión que le hubiese dado sus perspectivas.


Michel Foucault: No estoy persuadido de ello. Pero Jean François tiene razón al hablar de la experiencia de un poder. Es capital que decenas de millares de gente hayan ejercido un poder que no había adoptado la forma de organización jerárquica. Solamente, siendo el poder por definición lo que la clase en el poder abandona menos fácilmente y tiende a recuperar antes que nada, la experiencia no ha podido mantenerse por esta vez más allá de algunas semanas.


Philippe: Si comprendo bien, usted piensa también que es inútil o prematuro crear circuitos paralelos, tales como las universidades libres en Estados Unidos, que duplican las instituciones contra las que se lucha.


Michel Foucault: Si usted quiere que en lugar de la institución oficial exista otra institución que pueda desempeñar las mismas funciones, mejor y de otro modo, usted está ya cogido en la estructura dominante.


Jean François: Yo no llego a creer que el movimiento deba permanecer en la etapa actual, en esta ideología del underground muy vaga, muy deslavazada, que rechaza realizar el menor trabajo social y el menor servicio común a partir del momento en que superan el entorno inmediato. A este nivel, los grupos siguen siendo incapaces de asumir el conjunto de la sociedad, o incluso de concebir la sociedad como un conjunto.


Michel Foucault: Usted se pregunta si una sociedad global podría funcionar a partir de experiencias tan divergentes y dispersas, sin discurso general. Yo pienso por el contrario que la idea misma de un «conjunto de la sociedad» proviene de la utopía. Esta idea ha surgido en el mundo occidental, en esta línea histórica bien particular que ha conducido al capitalismo. Hablar de un «conjunto de la sociedad» fuera de la única forma que conocemos, es soñar a partir de los elementos de la víspera. Se cree fácilmente que pedir a las experiencias, a las estrategias, a las acciones, a los proyectos tener en cuenta el «conjunto de la sociedad» es pedirles lo mínimo. El mínimo requerido para existir. Pienso por el contrario que es pedirles lo máximo; que es imponerles incluso una condición imposible: puesto que «el conjunto de la sociedad» funciona precisamente de manera y para que no puedan ni tener lugar, ni triunfar, ni perpetuarse. «El conjunto de la sociedad» es aquello que no hay que tener en cuenta a no ser como objetivo a destruir. Después, es necesario confiar en que no existirá nada que se parezca al conjunto de la sociedad.


Frederic: El modelo social de Occidente se ha universalizado como un «conjunto de la sociedad» encarnado por el Estado: no porque fuese el mejor sino solamente porque estaba dotado de una fuerza material y de una eficacia superior. El problema es que hasta ahora todas las revueltas victoriosas contra este sistema no han podido realizarse más que recurriendo a tipos de organización semejantes, guerrilleras o estatales, que se oponían punto por punto a las estructuras dominantes y permitían así plantear la cuestión central del poder. El leninismo no es el único en cuestión, sino también el maoismo: organización y ejército populares contra organización y ejército burgueses, dictadura y Estado proletario... Estos instrumentos concebidos para la toma del poder se considera que desaparecerán después de una etapa transitoria. Esto no sucede como lo ha mostrado la experiencia bolchevique; y la revolución cultural china no los ha disuelto totalmente. Condiciones de la victoria, conservan una dinámica propia que se vuelve también contra las espontaneidades que contribuyen a liberar. Se da aquí una contradicción que es posiblemente la contradic‐ción fundamental de la acción revolucionaria.




Michel Foucault: Lo que me sorprende en vuestro razonamiento es que se mantiene en la forma del «hasta el presente». Ahora bien, una empresa revolucionaria se dirige precisamente no sólo contra el presente, sino también contra la ley del «hasta presente»

4 comentarios:

Raul Querido dijo...

Menudo "novio de la muerte", Foucault.

Para mi, mucho menos brillante como pensador de lo que habitualmente se le concede. E inasumiblemente egotista y profundamente inhumano en lo que de su obra filosófica y de su huella vital se desprende.
La construcción filosófica teórica, si no pasa la prueba práctica de la intersubjetividad humana ¿en que se queda? ¿En una quimera? ¿En una construcción intelectual de consecuencias destructivas?

¿Qué o a quién libera las palabras de Foucault? ¿A otros seres vivos? ¿Quizá a sí mismo?
A nadie. Constriñen y engañan.

absurdista dijo...

Foucault es un pensador post-humanista, el hombre no exite, es una construcción, al igual que el género, lo cual fué fundamental para el desarrollo del pensamiento queer. Pero yo no diría que fuese ese tipo de teórico, su implicación en movimientos de diversos tipos muestra que no es del tipo de filósofos a lo Heiddegger. El apoyó a las luchas de los estudiantes, a los prisoneros, a las revolución de Irán, no le hace un pensador que al que se le pueda atribuir que no ha pensado para la liberación. Creo que Foucault es un tesoro para entender el presente, eso si, para entender a una mínima parte de una filosofía hay que echarle codos y muchas horas y me temo que Foucualt se ha hecho demasiado importante en ámbitos en los que su discurso se ha quedado en producciones teóricas baratas.

Conceptos como biopoder, sociedad de control, micropolítica, son fundamentales y sin ellos seríamos menos libres, pues no entenderíamos muchas cosas que están pasando ahora mismo.

Raúl Querido dijo...

Pero las apoyó como experiencias. Su acercamiento a diversas corrientes y tendencias contemporáneas a él, o a esos eventos históricos es un buena medida deshumanizado -por ejemplo, lo veo/leo claro en el caso de su apoyo a Jomeini, no sólo como revolucionario, sino como ejemplo de una nueva espiritualidad-.
Como analística teórico ya digo que me parece válido, o que tiene valor, pero su mensaje no me parece liberador. Para mi no es un tesoro, sino una carga.

absurdista dijo...

bueno si el tema Jomeini es una ida de olla, no me lo puedo tomar en serio. Sus luchas anteriores tienen toda mi admiración

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