Locales secretos, nuevos grupos, y crónica de una fiesta anunciada

Pronto estará el recopilatorio Aplasta!
La fAeNa es un pequeño local en Suanzes junto al parque de los molinos, un rincón secreto donde se reúne y confabula el underground de Madrid, un sitio abierto a propuestas mucho más arriesgadas y experimentales que otros lugares de la ciudad. Aquí los grupos no están sometidos a los intereses económicos de los bares, y se encuentran a un público mucho más abierto que el típico público de bar, más interesado en su copa o en poder hablar sobre las obligaciones de la vida adulta que en escuchar algo nuevo. Me recuerda un poco a la idea de la casa roja de K records, un pequeño bastión en Olympia donde la comunidad utópica de universitarios se reunía para tocar, grabar y hacer arte. 

El underground es algo vivo, algo que fluye constantemente bajo la rutina ruidosa de esta ciudad, también brota en todas partes, se extiende y prospera, luego se diluye y dispersa para más tarde volver a crecer, en un ciclo constante, y sólo en algunas ocasiones contadas este underground florece en una cabeza visible que lo da a conocer, en la mayoría de los casos se pierde en el tiempo sin testigos que lo recojan y lo transmitan.  Pienso en esto a menudo, y hace poco Lolo de HaZtE laPón publicó un articulo muy interesante al respecto, intentando aglutinar los momentos más representativos del underground nacional, pero esto claro, sólo son puntos de referencia en un paisaje que se extiende más allá de esos picos a valles olvidados, recovecos e incluso cámaras tan profundas y oscuras que casi nadie es capaz de alcanzarlas.

La silueta del misterioso hombre percha
La faeNa es precisamente uno de estos valles, y para llegar hace falta emprender un viaje a los confines de la ciudad, tendrás que pasear por calles desiertas y llamar a un timbre lúgubre en un callejón oscuro. Entrarás en un aparcamiento salpicado de dibujos inquietantes y columnas de hormigón, un chico te guíará hacia una cámara secreta donde te detendrás aturdido por una visión del pasado, gente oculta bajo una niebla de humo inmersos en sus conversaciones, luego cuando menos te lo esperes la música te golpeará y aturdirá, música que no se preocupa de gustar, o de caer bien, música de las profundidades.


Siendo así, no se nos ocurrió un lugar mejor para crear una fiesta espontánea de Aplasta Tus GaFas De pAsTa y traer nuevas propuestas que nos han llamado la atención. Tuvimos a ExtiNcióN de los inSecTos que nos hicieron perder el equilibrio mental con su peculiar lenguaje aprendido de las particulas elementales, nos vimos conmovidos por el hOmbRE PerCha una suerte de Daniel Johnston cacerense que daba su primer concierto, y a los prometedores EsQuimALes que pronto estarán en la boca de todos...

Fiesta Aplasta tus Gafas de Pasta:Llamando a la divergencia!

Será el próximo sábado 26, y estarán tres de los nuevos grupos mas interesantes del momento: Extinción de los Insectos, El Hombre Percha, Esquimales. Será en la Faena II (Metro Suances), a partir de las 21:00, por 5 euros.





Situaciones paralelas: Diálogos con Foucault

Os dejo un diálogo en el que participa el filósofo Foucault poco después de Mayo del 68. Venía muy a cuento por los paralelismos con la situación actual sobre la idea de la revolución y en los procesos de luchas políticas y sociales. Basicamente es algo que se podría conceptualizar así: políticas dialécticas versus políticas de la diferencia.



Jean François: El movimiento actual tendría necesidad de una utopía y de una reflexión teórica que superasen el campo de las experiencias vividas, parceladas y reprimidas.




Michel Foucault: Y si se dijese lo contrario: que es necesario renunciar a la teoría y a los discursos generales. Esta necesidad de teoría forma parte todavía de este sistema que se quiere destruir.


Jean François: ¿Cree usted que el simple hecho de echar mano de la teoría proviene todavía de la dinámica del saber burgués?


Michel Foucault: Si, posiblemente. Yo opondría por el contrario la experiencia a la utopía. La sociedad futura se perfila quizás a través de experiencias como la droga, el sexo, la vida comunitaria, una conciencia diferente, otro tipo de individualidad. Si el socialismo científico se ha desvinculado de las utopías en el siglo XIX, la socialización real se desprenderá posiblemente de las experiencias en el siglo XX.


Jean François: La experiencia de mayo del 68 es, ciertamente, la experiencia de un poder. Pero suponía también un discurso utópico: mayo era la ocupación de un espacio por un discurso.


Philippe: Discurso que era insuficiente. La reflexión izquierdista anterior no correspondía más que superficialmente a las aspiraciones que se planteaban. El movimiento hubiese ido posiblemente mucho más lejos si hubiese estado empujado por una reflexión que le hubiese dado sus perspectivas.


Michel Foucault: No estoy persuadido de ello. Pero Jean François tiene razón al hablar de la experiencia de un poder. Es capital que decenas de millares de gente hayan ejercido un poder que no había adoptado la forma de organización jerárquica. Solamente, siendo el poder por definición lo que la clase en el poder abandona menos fácilmente y tiende a recuperar antes que nada, la experiencia no ha podido mantenerse por esta vez más allá de algunas semanas.


Philippe: Si comprendo bien, usted piensa también que es inútil o prematuro crear circuitos paralelos, tales como las universidades libres en Estados Unidos, que duplican las instituciones contra las que se lucha.


Michel Foucault: Si usted quiere que en lugar de la institución oficial exista otra institución que pueda desempeñar las mismas funciones, mejor y de otro modo, usted está ya cogido en la estructura dominante.


Jean François: Yo no llego a creer que el movimiento deba permanecer en la etapa actual, en esta ideología del underground muy vaga, muy deslavazada, que rechaza realizar el menor trabajo social y el menor servicio común a partir del momento en que superan el entorno inmediato. A este nivel, los grupos siguen siendo incapaces de asumir el conjunto de la sociedad, o incluso de concebir la sociedad como un conjunto.


Michel Foucault: Usted se pregunta si una sociedad global podría funcionar a partir de experiencias tan divergentes y dispersas, sin discurso general. Yo pienso por el contrario que la idea misma de un «conjunto de la sociedad» proviene de la utopía. Esta idea ha surgido en el mundo occidental, en esta línea histórica bien particular que ha conducido al capitalismo. Hablar de un «conjunto de la sociedad» fuera de la única forma que conocemos, es soñar a partir de los elementos de la víspera. Se cree fácilmente que pedir a las experiencias, a las estrategias, a las acciones, a los proyectos tener en cuenta el «conjunto de la sociedad» es pedirles lo mínimo. El mínimo requerido para existir. Pienso por el contrario que es pedirles lo máximo; que es imponerles incluso una condición imposible: puesto que «el conjunto de la sociedad» funciona precisamente de manera y para que no puedan ni tener lugar, ni triunfar, ni perpetuarse. «El conjunto de la sociedad» es aquello que no hay que tener en cuenta a no ser como objetivo a destruir. Después, es necesario confiar en que no existirá nada que se parezca al conjunto de la sociedad.


Frederic: El modelo social de Occidente se ha universalizado como un «conjunto de la sociedad» encarnado por el Estado: no porque fuese el mejor sino solamente porque estaba dotado de una fuerza material y de una eficacia superior. El problema es que hasta ahora todas las revueltas victoriosas contra este sistema no han podido realizarse más que recurriendo a tipos de organización semejantes, guerrilleras o estatales, que se oponían punto por punto a las estructuras dominantes y permitían así plantear la cuestión central del poder. El leninismo no es el único en cuestión, sino también el maoismo: organización y ejército populares contra organización y ejército burgueses, dictadura y Estado proletario... Estos instrumentos concebidos para la toma del poder se considera que desaparecerán después de una etapa transitoria. Esto no sucede como lo ha mostrado la experiencia bolchevique; y la revolución cultural china no los ha disuelto totalmente. Condiciones de la victoria, conservan una dinámica propia que se vuelve también contra las espontaneidades que contribuyen a liberar. Se da aquí una contradicción que es posiblemente la contradic‐ción fundamental de la acción revolucionaria.




Michel Foucault: Lo que me sorprende en vuestro razonamiento es que se mantiene en la forma del «hasta el presente». Ahora bien, una empresa revolucionaria se dirige precisamente no sólo contra el presente, sino también contra la ley del «hasta presente»

La necesidad del mal positivo para una revolución en ciernes



¡Observad a los buenos y a los justos!¿Qué es lo que más odian? El que destruye sus tablas de valores, el destructor, el criminal: ahora bien, él es el creador.   Nietzsche


El bien y el mal son dos de los elementos antitéticos mas importantes para que el ser humano obedezca, se pliegue y siga siéndo explotado por el propio hombre. Pero tanto el bien como el mal son posturas simplistas que entendidas de una manera dialéctica o basada en la contradicción, eliminan del discurso y de la acción todas las posibilidades de transformación real del hombre y la sociedad. Acabar con el mal, es la mejor manera de excluir, tanto lo perjudicial como lo beneficioso que hay en una comunidad, ya que el bien y el mal no pertenecen a la propia naturaleza de las cosas como han pretendido todas las filosofías naturalistas, metafísicas y esencialistas desde Platón hasta Ratzinger. Diciéndolo de otra manera, el mundo, la realidad, no es ni buena ni mala, nosotros condenamos o declaramos inocente cosas que nos perjudican o nos benefician y muchas veces simplemente lo hacemos porque nos han dicho que eran así.

En estos momentos, nos encontramos ante la necesidad de trangredir los límites morales y normativos que desde la escuela, el cine, la religión o el FMI, nos han dicho que son los que hacen que las cosas vayan bien y funcionen, y a su vez los que hacen que una persona sea digna y respetada por todos.

Llega un momento en el que los llamados buenos y el poder son una misma cosa y  no hay diferencia alguna, mientras que los malos son los únicos que puden tomar la iniciativa hacia un cambio, esto es debido a que los autodenominados buenos, consideran el poder como una lucha en contra del poder de su antagonista, en vez de una afirmación de ese poder.  Los buenos utilizan el poder para volver impotente a su adversario, por eso no entienden el poder como potencia, como capacidad de crear, lo cual implicaría la necesidad de afirmarse y convertirse en verdaderos agentes políticos, lo contrario de tener sumisos siervos del señor, y si a activos antagonistas en perpetua afirmación de su propio poder.


Todos nosotros BUENOS, sin antecedentes penales relevantes, que hemos intentado seguir los cauces que nos han marcado,  somos los cómplices del mal, e incluso estamos siendo perseguidos en una caza de brujas que nos está convirtiendo en virtualmente malos. Este proceso se llama criminilización y se produce por esa visión negativa y dialéctica que segrega la realidad en base a una ultrarrealidad, un BIEN Y UN MAL supremos que hacen de jueces y deciden quién es bueno y quién es malo. Por eso los malos de hoy serán los buenos de mañana, y así, hasta que no seamos capaces de darnos cuenta del complejo valorativo que hay en esa diléctica moral. Dentro de ese complejo valorativo nos chocamos de bruces con el elemento político de toda moral, religión, estado.  No político en el sentido moral con la que nos hacen ver el mundo los nuevos dialécticos (izquierdas, derechas, psoe, pp etc), sino como el complejo de relaciones de poder que se dan en todo valor, tanto moral, como estético, lo que se llama la capacidad para determinnar, elegir o crear un valor.

Es tan ingenuo alguien que se llama bueno, como alguien que simplemente reaciona ante lo bueno elgiendo lo malo; lo cual es muy típico de educaciones represivas que se rebelan aceptando los valores que comunmente se asocian al mal (satanismo y cosas así). Ser malo o bueno en sentido extramoral (como diría Nietzsche), no es ser bueno o malo, es tener la capacidad de valorar, de decidir en cada momento lo que es bueno o malo, y por lo tanto poner los actos, las decisiones y los deseos de cada uno como ejemplo de ese bien y no en función de un juez externo que penalice o reafirme nuestro acto.

El poder, por lo tanto, ordena la realidad, crea estados de cosas, y eso es la afirmación de una voluntad, el deseo de que las cosas sean así, mientras la metafísica y la religión oficiales (religión puede ser cualquier cosa que siga un dogma) intentan hacernos creer que las cosas son así por naturaleza, y que debemos acatarlas o sino perecer en el infierno, en la carcel, o por lo menos llevarnos un par de porrazos de la policía. La diferencia entre los que obedecen y los que mandan son solo dos caras de la misma moneda, es decir los dos son esclavos, porque los dos acatan las normas creyendo que emanan de una esencia o naturaleza. Los que verdaderamente tienen el poder son los que saben que las normas eran producto de su voluntad. Esa es la voluntad de poder, mal entendida por los que son incapaces de entender un mundo sin normas. Ese es transfondo político que alberga el pensamiento antidialéctico de Nietzsche y su crítica a la moral cristiana,  así como al socialismo y al anarquismo como sustitutos laicos que funcionan de la misma manera.

La revolución no puede entenderse como una lucha de esclavos contra sus amos, regresando de nuevo a la idea de los justos contra los pecadores,  sino como una lucha para derrocar el bien y el mal de su trono. El martillo nietzscheano es el martillo del juez, pero el juez que hay en todos nosotros, no el juez que se ajusta a la ley, sino que es capaz de legislar en base a sus propios valores.

Estos días nos enfrentamos a la necesidad de que los buenos dejen de ser beatos, que no actuén en base a una moral que reaccione al poder, sino que sean capaz de ejercer el poder por si mismos. No seamos dialécticos, no hay un estado final, no hay una justicia universal, no hay una superacion del sufrimiento, ni un bien en sí, eso es la muerte y la continuación de la pasividad. La destrucción de las normas no puede quedarse en una negación pasiva y triste, en un acto justiciero de puro resentimiento; es necesario que el acto revolucionario sea acción, es decir, que la negación de un estado de cosas no justifique unos valores establecidos y la paz de los justos y los pacíficos, esta paz siempre es la paz del estado final, de la anulación de la diferencia, del monoteismo, del capitalismo y el socialismo en base a dialécticas hegelianas o marxistas. Esto significa la anulación de la novedad en el mundo y la paz de los quieren que las cosas sean así siempre, del platonismo y las ideas muertas, de la persecución de los poetas, de los artistas y del término criminal utilizado para todo aquel que no sea lo que debe ser.

La revolución necesita ser la revolución de la diferencia, y eso es lo que nos diferencia de los partidos, de los sindicatos, de los marxistas dialécticos y de los anarquistas nihilistas que sólo reaccionan ante el poder trascendente para destruirlo, pero no quieren devolverlo a los cuerpos.


Muchos de los que no entienden lo que ha pasado en los últimos meses en nuestras calles necesitan un sentido, pero nunca se atrevieron a crearlo. Son el producto del rebaño teledirigido, con ídolos muertos incapaces de actuar si no es reacionando, respondiendo pasivamente. Ellos a si mismos se llaman buenos, pero no son nada, solo antimalos, impotentes, intelectuales que glorifican siempre lo establecido, músicos incapaces de mostrar disidencias, deseosos de ser correctos, buenos, caer bien, ser lo que se espera de ellos. El cinismo se apoderó del mundo de la cultura, la posmodernidad hizo que todos seamos cómplices de lo que nos espera. Sólo nuestra capacidad para ejercer el mal, la divergencia, la controversia y la agresividad (entendida como la capacidad para confrontar) nos hará libres.





Raul Querido y el Talento junto a Gabriel y Vencerás

Gabriel y Vencerás + Raúl Querido y El Talento

Gabriel y Vencerás son algo así: guitarras brillantes, crujidos garajeros, surf psicodélico en la plaza del pueblo, marchas desmilitarizadas, armonías vocales de ensueño, humor subterráneo y lúcido, surrealismo, suprarrealismo, qué se yo... un talento descomunal, eso sí es seguro. Y canciones que no se olvidan.
Raul Querido y el Talento va a ser asá: Punk o post-punk. El repertorio será el más airado posible. Habrá gritos de indignación. También amor entre las gentes. Odio social. Muertos por doquier. Momentos de redención.

 Y, sí, también se podrá bailar


Una ocasión dionisiaca de quitarse el miedo a la policía en la Sala Juglar. Es donde hay que estar antes de salir a montarla...



 

The Telescopes actúan en Madrid por primera vez




El mítico grupo de psiconoise a finales de los ochenta nos llevó al colapso psicodélico del punk, como hicieron entre otros The Jesus and Mary Chain. Punks que asumían el tormento de Joy División, la radicalidad del rock and roll de The Stooges y la idea metafísica de que todo es una mierda porque lo es y sólo hay que mirar dentro de nosotros para admirar un gran espectáculo de desorden y destrucción. La mística de las alteraciones psíquicas mediante el ejercicio de la hipnosis sonora, puede ser el catalizador que todos necesitamos para elevar nuestra miseria al mayor de los placeres.

Este miércoles el colapso tendrá lugar por primera vez en Madrid con Alborotador Gomasio y Shinkiro en la sala Boite. Un encuentro digno de psicópatas.

15 M un año después. ¿Un sueño o una realidad?

El 15 M, tan cerca de la utopía como de la posmodernidad, esa extraña batalla en la que la clase media se da cuenta de que es proletariado, eso si, un proletariado al que se le había olvidado luchar, un proletariado con mac, lleno de posesiones que no son suyas y que ahora tiene que empezar a devolver. El 15 de Mayo de hace un año, un grupo de jóvenes, algunos cercanos a quien os escribe, se atrevió a resistir a la autoridad, hizo lo que no se debe de hacer, intentó resistir  una vez más, sin miedo. La policía intentó demostrar quienes son los buenos y quienes son los malos, pero esta vez los "malos" fueron apoyados y la desobediencia inspiró a miles de personas a salir a demostrar su desacuerdo. Pero el desacuerdo quiso ir más allá y unió a un montón de gente que no se creía la versión oficial de la crisis y demostró lo que un año después se ha ratificado aún más. Lo más sorprendente fue la forma de organizarse aparentemente espontánea en torno a un método guiado por el asamblearismo, el consenso y la toma de decisiones horizontal. Una especie de nuevo anarquismo se impuso por unos días en la puerta del sol, una resistencia pacífica tomó el pulso de la manera más inteligente al poder y tuvo en jaque a los medios de información, partidos políticos, gente vieja e indies reaccionarios que no sabían muy bien que significaba todo esto y en que podía acabar.

La mejor táctica para acabar con esto fue dejarlo morir de éxito. La estrategia Rubalcaba fue ir dejando a los llamados "indignados" sin argumentos ante la opinión pública para seguir en la plaza, mientras tanto en Barcelona la acción violenta de la policía hacía de catalizador para mantener la indignación a flor de piel unos días más. El movimiento pronto se extendió por toda españa, pero también por muchos lugares del mundo, como el conocido Occupy Wall Street.
El calor llegó y con él, el papa, y las elecciones anticipadas se presentaban como un veredicto, mientras las asambleas de barrio se extendieron por todo madrid y las manifestaciones se producían un día si y otro no.

La llama se mantuvo aún con fuerza después del verano y se esperaba un otoño caliente con nuevas luchas exitosas como la marea verde del profesorado, pero el 15 M no pudo dejar de oir como una amplia mayoría absoluta daba la espalda a toda posibilidad de cambio, dando la razón a los mercados y dejando a toda la ciudadanía en pelotas, esta vez con unos políticos dispuestos a hacer todo lo posible para que las protestas fuesen eliminadas de la realidad, criminalizando, deteniendo y disuadiéndonos con amenazas, lo cual hizo que en Madrid los "indignados" no hayan podido realizar con éxito ninguna manifestación desde aquel 15 O y la toma del famoso Hotel, y dejándonos con muchas dudas sobre si será posible una nueva protesta de embergadura el próximo día 12.  Esperemos que si, ya que de nuestra capacidad para ejercer un contrapoder dependerán un montón de cosas, lo más importante, que los jóvenes dejen de tener miedo a salir a la calle y a ejercer su resistencia y que las razones que nos impulsaron a soñar no nos dejen dormidos para siempre.




Radio Aplasta tus Gafas de Pasta

Programas antiguos de radio Aplasta tus Gafas de Pasta

Seguidores

Archivo del blog