De la militancia a la diletancia underground




Una de las características de lo el indie establecido que se autoproclama underground es la diletancia respecto a los movimientos marginales y contraculturales que por medio de su erudición le pueda agradar más en cada momento, para distinguir una vulgar vida de clase media nihilista y miserable moralmente, de otra exactamente igual, convirtiendo el underground en una cuestión aparente, en una manera de diferenciarse socialmente, sin ningún tipo de compromiso, simplemente despreciando el mainstream por una cuestión de autenticidad o buen gusto. El underground es extraño a todo esto, es militante y no dice no al mainstream por una cuestión de gusto, sino por una cuestión de actitud.

El punk se gestó como una maniobra comercial a gran escala y el undergrund que ha surgido de él absorbió lo peor y lo mejor de una música totalmente comercializada, sin hacer esa diferenciación entre música indie auténtica y música mainstream inauténtica. El underground militante ve la música como una sóla,  absorbe el mensaje de la música pop contaminándola con un significado peligroso pero independiente de la forma. Puede ser mediante sonidos duros, oscuros, o bien mediante música disco, pero creo que esa diferenciación hoy en día no significa a penas nada visto lo visto. Lo que no puedo aceptar es que los grupos se gasten una pasta en sonar raros y en sonar underground, eso es la perversión de todo, y es lo menos underground que se puede llegar a ser.

Si el underground ha sonado a cloaca y a infecto es por pertenecer a un estrato marginal, por tener pocos medios, por traducir en sonido una situación real, no por no querer ser como el mainstream. Todo eso es música de género: género noise, género grunge, género lo-fi,  género punk o lo que sea, que recrea unas condiciones de una manera artificial para dotarse de un discurso de autenticidad del que carece.

Que no nos engañen, el underground no es alta cultura, o más bien, la alta cultura es lo menos underground que existe, la idea de vanguardia es el sistema mismo. Una cosa es que por ejemplo en Nueva York hubiese algunos que tuviesen unas ideas vanguardistas bastante distintas que se identificaban con el rock and roll o que por lo menos querían usar su poder, es decir,  el poder de un  lenguaje universal aceptado por la juventud de todo el planeta,  pero perturbándolo con una actitud singular, con una militancia en unos principios determinados, o con cualquier hecho diferencial con capacidad de perturbar el orden establecido.  Por eso la herramienta de transmisión era el rock and roll,  o bien la música popular que pudiese sonar en los medios en cada momento, porque era lo que realmente podía influir, globalizar un mensaje, buscar una comunidad universal, es decir lo que se suele llamar pop, punk o clonc, que albergara la capacidad subversiva de influir en cabezas a nivel global, sin necesidad de estar iniciado en nada.

Las facultades  de comunicación audiovisual entre otras quieren ennoblecer todo esto y destruir su potencia y poder de transformación, pero joder! no metáis las gafas de pasta en medio de esta música bastarda u os hará daño. El underground es algo de anormales que no pueden ser otra cosa, no de guapitos populares que quieren ser anormales.

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