El rock, la vanguardia y Lou Reed

El siglo XX sigue siendo ese casquete polar desde el cual cada cierto tiempo se desprenden icebergs que remueven nuestra memoria. Dependemos demasiado emocionalmente, ideológicamente, e incluso corporalmente de un siglo en el que la sensación de un fin del mundo se mezclaba con el deseo de crear un nuevo mundo. El siglo XX y su obsesión por el cambio y la transformación radicales nos han dejado muchos muertos, desequilibrados mentales y yonquis que aún andan por las calles de nuestros barrios con chupas de cuero. Y puede decirse que todo acabó con una gran restauración, que todos esos predicadores del nihilismo, la locura y la radicalidad,  han pasado a ser los ideólogos de nuestra dictadura actual. 

La post-modernidad de Quijorna en todo su esplendor. ¡Ya somos libres de cualquier ideología, la libertad ha triunfado. ¡Qué nietzscheanos somos! (escuchando a Joy Division)
  
Los hijos del siglo XX  vivieron de espaldas a la historia, pensaban que su libertad era sagrada, sus derechos inalienables, que la revolución era ante todo interior. Y hoy dirigen sus libertades y su revolución hacia una guerra santa de valores occidentales regenerados por la fuerza espiritual de una nueva era, en contra de cualquier totalitarismo, en nombre del individuo, restaurando la moral, las buenas costumbres, pero solo como elemento decorativo, ornamental, una formalidad más que esconde una subjetividad indomable, anarquista, que se piensa a sí mismo como "excelente", como un ejemplo de triunfo de aristocracia darwinista y kármica, una subjetividad que se se ha forjado a sí misma en medio de un mundo ultracapitalista considerado como el mejor de los mundos posibles.

¿Pero qué tiene que ver todo esto con Lou Reed, con la Velvet Underground? seguramente nada o muy poco, pero sí su herencia sociológica,  pues dejando de lado que muchos de nosotros hemos tenido a la Lou Reed como uno de los dioses del Olimpo post-moderno, es necesario entender que dentro de esa visión maldita, oscura y con aires artys que impregna una gran parte de nuestra noción de underground, nos olvidamos que también formamos parte de una transgresión de la que se nutre el mercado capitalista que mantiene a una parte de los jóvenes blancos de clase media-alta occidentales en una situación de autocomplacencia respecto a nuestra necesidad de romper moldes, de buscar alternativas políticas, de crear estilos de vida. 

Intentamos ser artistas y vivir a tope, somos demócratas, pero este mundo no tiene sentido y el amor es imposible, el Tea Party puede ser una alternativa cuando nos casemos con un emprendedor de éxito y se nos pase la tontería.

New York y todo lo el malditismo de artistas de vanguardia que se metían a hacer rock and roll a finales de de los 70  me fascinan y tienen mas fuerza que casi cualquier cosa que haya escuchado, pero mientras se vivía una época gloriosa en universidades y escuelas de artes fascinadas con el romanticismo de la marginalidad y la heroina, en la calle se vivía una realidad muy distinta: problemas raciales, políticos, posteriormente representados por el hip hop o el hardcore. Pero creo que a la larga ese impulso underground, rupturista y vanguardista, se ha vuelto basicamente nihilista y ultracapitalista, y es en el que vive  una gran parte de la clase media americana e europea, dentro de una eterna simulación continuada de lo que sería vivir salvajemente en una eterna juventud que va desde los 10 hasta los 80 años. Buscando siempre lo que se intenta autoinmolar, primero autosuprimiendo el rock y todo lo que se afirme a sí mismo o muestre un mínimo de convicción para convertirlo en una parodia de sí mismo, despreciando lo social y cerrándose al mundo de lo privado de la élite y del consumo exquisito y en consecuencia apoyando bajo una autoconsciencia anarquica y subersiva a los sectores más ultraconservadores de nuestra sociedad. 

Llegar a entender que paradojicamente en el siglo XXI la esencia del underground es el establishment y la esencia del establishment es el underground es confuso, Andy Warhol lo vió claramente, pero es fácil de comprender por cualquiera si dejamos de pensar bajo las categorías del viejo arte de vanguardia del siglo XX y de su americanización en forma de cultura de masas para élites. 


Dinos, Jueza Alaya, ¿Tienes un grupo a lo Horrors en el underground sevillano?



2 comentarios:

Cospedal dijo...

me encanta leer como habéis hilado a Lou Reed, la serie Girls y la jueza Alaya y que parezca que todo tiene sentido

Luis dijo...

Ver las torres gemelas derrumbándose con la música de la Velvet es la postmodernidad. Lou Reed era muy grande, pero creo que estaba por encima de todo que aquí se atribuye a su influencia, aunque sea solo sociologicamente

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