Canciones sobre la decadencia de Madrid






  • Valores de futuro, programa educativo desarrollado por BBVA para fortalecer la educación financiera de niños de 6 a 14 años en competencias y valores asociados al uso del dinero, premia a diecisiete clases de primaria, una por comunidad autónoma, y selecciona a una de secundaria para optar al premio final del certamen.


Madrid es la gran ciudad, es la ciudad donde todo pasa y donde nunca pasa nada, es la ciudad de la promesa eterna de una revolución que nunca llega. De focos de resistencia militantes en la minoría orgullosa de no ser masa, de cientos de individuos quijotescos haciendo la guerra por su cuenta que al final no tienen más remedio que acatar las normas de la tradición, mientras el consenso es cada vez es más fuerte y hegemónico en el orden tradicional fiel a la austera y férrea tradición castellana que siempre desconfía del arte, de la cultura y de la música.

El casticismo, la misa, la familia Aznar, es la tradición a donde siempre vuelve el moderno rompedor, el punk, el anarca, el jevi, el ex-yonki, todos ellos ahora emprendedores. Los valores, ¡Qué bien sientan los valores de toda la vida cuando nunca hemos encontrado más que nihilismo! Por eso en Madrid siempre saldrá la reacción más descerebrada frente al orden establecido y a su vez su aceptación más descerebrada. Madrid es la ciudad donde todos nos volveremos a encontrar aunque ahora muchos estemos vagando sin sentido por el mundo. 














La Gran Alianza





Este es uno de esos grupos totales que lo tienen todo, tienen voz, letras,  canciones, melodías, intensidad, y además te puedes perder dentro de su mundo. Impresionantes y sin miedo a ser clásicos. Son de Valencia y de momento sólo conocemos estas canciones en las que colabora Joaquín Pascual, tocando grabando y produciendo nada menos que entre La Sala de Máquinas y Chinchilla (Albacete). A la espera de novedades tenemos este bandcamp para quemar estas canciones una y otra vez, aunque dudo que alguna vez se quemen. 

La nostalgia de Aznar: de la indignación a la postpopmodernidad

Cartel de una pinchada pop en plena era Aznar


Si hace dos años pensábamos que el agravamiento de la crisis podría traer un estallido social mayor y a mayor represión mayor reacción, en el presente nos damos cuenta de que este estrangulamiento puede ir desactivando poco a poco en una lenta agonía los mecanismos de respuesta social a causa de un desengaño generalizado en las esperanzas de transformación

Si ayer salían unos mensajes de movil en los que se comprometía la honorabilidad del presidente del gobierno y Rajoy como respuesta lo único que tiene que decir es que lo más importante es no dañar la estabilidad institucional para no fastidiar la recuperación económica, tenemos un totalitarismo de nuevo cuño, "el prágmático" que es al que la mayor parte de la sociedad está aceptando por miedo a que las cosas vayan a peor que la corrupción tiene que existir y que incluso es peor perseguirla, algo que nos resultaría patético en otras épocas, pero hoy en día simplemente es un mal menor. La situación se acerca a ese refrán castellano "madrecita, madrecita, que me dejen como estoy", la paz social se compra con el miedo a no acabar en un caos que nos aleje de un estado anterior de bienestar. En el fondo la mayoría de la población alberga la esperanza en un futuro en el que las aguas vuelvan a su cauce sea a costa de implantar cientos de Eurovegas o de que se cree una nueva burbuja de la clase que sea.



Las posibilidad de un cambio radical va quedando de nuevo en manos de las minorías clásicas: comunistas, anarquistas e incluso fascistas de toda la vida. Los que se llaman a sí mismos demócratas han conseguido salvar el sistema justificando todas sus virtudes basándose en esa idea de que hay que hacer lo que hay que hacer y que eso es inevitable seas de derechas o de izquierdas.  Esto se soporta conceptualmente en un pensamiento "posmoderno" en el sentido peyorativo del término; es decir:  todo es lo mismo, todo vale, no hay ningún compromiso que valga la pena, seamos hipercríticos de lo banal, seamos políticamente incorrectos para reirnos de los principios sólidos y nunca para criticar seriamente nada.

La postpopmodernidad es una consecuencia de esto, la incapacidad para entender lo trágico de la existencia humana, la afirmación de que todo es mentira, el "qué más da".
Llevamos muchos años, desde mediados de los 90 en los que a varias generaciones se les ha ido adoctrinando en este paradigma y durante años todo funcionó bien, parecía que una juventud como la que se ha reflejado en Gran Hermano o Gandia Shore no implicaría decadencia y pena, sino algo gracioso y simpático,  una manera de adiestranos en un mundo en el que seríamos mano de obra barata para tomarnos la basura con positividad, sin malas caras, con alegría torera. Al fin y al cabo los espabilados se estaban forrando y la tontería nos daba muchos beneficios a largo plazo.

Lo peor de todo es que comience a haber una especie de nostalgia de todo eso, como si un mirar hacia otro lado y una afirmación del tipo "España va bien" fuese la varita mágica para que todo vuelva al cauce de la normalidad y al desenfado. La postpopmodernidad es el riesgo de una relajación crítica que nos puede llevar a la aceptación de lo inaceptable a cambio de un poco de estabilidad y que esto justifique una impunidad total de nuestros gobernantes durante años y años.




Canciones que debieron haber estado en un recopilatorio Aplasta y se quedaron fuera


Los recopilatorios Aplasta son modelos para tantear como está el ambiente musical entre los grupos no consolidados de la escena estatal en una época. Intentamos que se encuentre un poco de todo con una visión panorámica entre diversos espectros musicales y que además las canciones nos gusten y formen parte de una recopilación personal. El sonido casi siempre ha sido lo de menos, lo más importante es la frescura y que detrás de un sonido aparentemente desastroso se pueda descubrir el talento.

Vamos a intentar hacer un repaso de algunas de esas canciones que en algún momento estuvieron a punto de entrar a formar parte de alguno de los recopilatorios Aplasta pero que en último momento se quedaron fuera, por espacio, por no pegar con las que había, o simplemente por nuestra desidia. Pero aún así para nosotros se merecen estar ahí y las consideramos parte del universo Aplasta.


1. Gato Persa: no sé que pasó, hablé con Enrique que me envió unas canciones grabadas en el local, pero pronto iban a grabar algo mejor y valía la pena esperar un poco. La espera se alargó y los grupos se acumularon, al final se quedó pendiente.





2. Chernóbil:  a veces busco por los recopilatorios pensando que está, pero luego me acuerdo de que al final no los metimos, esta canción iba de cabeza pero nuestra mala cabeza lo impidió.




3. Somos la Herencia: su canción "Las Ruinas de la Ciudad" estaba elegida pero por una cuestión de espacio y de no saberla ubicar con el resto se quedó fuera. Después de verlos en directo creo que hubiera hecho el hueco a cualquier precio, no en vano dicen en su Bandcamp "Si no os gustamos cuando nos escuchéis, os gustaremos dentro de poco, palabra"





4. Doble Pletina. Esta maravillosa canción estuvo a un segundo de formar parte de un recopilatorio, pero justo en ese momento tuvimos una crisis que nos llevó a tardar demasiado tiempo en sacarlo. Pasó el tiempo y Doble Pletina rapidamente se hicieron grandes





5. Villarroel: esta canción me obsesionó durante una época, me enviaron una rareza que no se donde tengo, coincidió con una época demasiado turbia (cambios de vida, de casa etc) y con el tiempo todo se difuminó.


Colectivo Detakon




 ".. Me cansa la aparente reverencia hacia las convenciones -en el modo de actuar y pensar su carrera musical con el patrón de maqueta, disco de estudio, sumisión a los medios y a ver si toco en un festival-, el conformismo moral y hacia el pensamiento políticamente correcto de buena parte de los grupos actuales. Se está tendiendo a banalizar, a reproducir y a despolitizar el discurso musical, de forma que obtenemos un discurso que es vendible y asumible para la mayor parte del público posible y sin que plantee ningún tipo de posibilidad a cambios ni cuestionamientos de ningún tipo.  Parece que buena parte de la música esté al servicio de los valores establecidos y no estoy seguro de que sea el camino correcto.."

                                                                                   Victor (Colectivo Detakón)



Estar en la retaguardia es muy complicado, año tras año creciendo poco a poco sin grandes alardes ni explosiones fulgurantes. Lo del Colectivo Detakon es una carrera de fondo fuera del "underground", etiqueta banalizada que, para que nos vamos a engañar, si no va unida a una cuestión de actitud y "forma de hacer" solo sirve para sustituir los planteamientos indies de toda la vida, y que a grupos que haciendo lo mismo de siempre, se les otorgue por una temporada un halo de exclusividad para intentar que no formen parte en apariencia de una música demasiado aceptada y conocida por las clases populares.

Un mercado controlado por gente ajena a la música necesita vender extrañeza y novedad superfluas, necesita vender underground, pero Detakon es jodidamente invendible dentro de este mercado. Si eres capaz de meterte en este mundo seguramente las cosas no van a seguir por su cauce normal,  te vas a replantear algo en tu vida, los días no van a pasar así como así. Cada grupo es una máquina perturbadora que no permite que las cosas funcionen igual en tu cabeza.




El Ochentismo


Cada cierto tiempo la música popular pasa por un periodo de frescura y transgresión iniciado por unos pocos sobre el transcurrir de una época. Generalmente se revindica la época más imaginativa y fresca de la década anterior como crítica a lo que en el momento se ha solidificado y convertido en algo muerto. A finales de los noventa se produce un fenómeno parecido como venía siendo habitual desde los años 60.  Muchos de los iconos reverenciados en los 90 se convierten en dinosaurios aburridos y demasiado adultos y complejos: gente como Beck, Bjork, Radiohead, y corrientes como el post-rock, el llamado "tecno-inteligente"). Volver a los 80 era necesario para renovar el espíritu juvenil y bullicioso del pop y en poco tiempo la nueva ola, el tecno-pop,  el electro,  el punk y el post-punk fueron revindicados por nuevos grupos cansados del odioso sonido radioformula del metal-grunge imperante en el mainstream.

En españa pasaba algo parecido con el indie que se había hecho mayor y se había perdido en sonidos pseudoeléctrónicos, post-algo o directamente tristismo gafapasta y también hubo una reacción generalizada de revindicación de los ochenta,  con el ingrediente especial de la movida en España. En madrid el tonti-pop explotó y muchos (con Meteosat a la cabeza) utilizaron los ochenta como arma para criticar el presente y a su vez abrir paso a toda una nueva escena que había crecido de espaldas al indie ofical durante los últimos años noventa por posicionarse estética o musicalmente en parámetros estético-musicales más ochenteros (Criaturas Celestiales, La Monja Enana, Blas y las Astrales, L-Kan etc). Algunos de los más activos miembros de esta escena abrieron nuevos templos nocturnos como el Nasti o el Ocho y Medio desde donde se revindicaban cosas como el electro o el italo-disco y el Blue Monday de New Order fué la canción más bailada durante más de seis años seguidos.

Fuera de España se fueron imponiendo después del triunfo de los Strokes que aunque no eran estrictamente ochenteros abrieron la puerta a una nueva hornada de grupos muy influenciados por Joy Division, XTC, Wire, Gang of Four, Siouxie and the Banshees, Chamelions, etc. A partir de aquí un continuo hype de relecturas de sonidos de los ochenta y finales de los setenta invadió el mundo Franz Ferdinanz, Interpol, Liars, The Rapture, Editors etc..convirtiéndose en un sonido hegemónico durante los 00.

El caso es el que los 00 nunca llegaron a utilizar los 80 como un giro crítico de afiliación estético-musical para pasar a otra cosa, sino que los ochenta pasaron a ser una especie de "fin de la historia" fukuyanesca versión pop, idealizada y modélica, en la que la prensa musical especializada y muchos de los grupos asentaron el modelo del gusto distinguido, el criterio de la élite musical para discernir entre lo bueno y lo malo. Incluso la divisón cronológica haría despreciar un sonido compartido entre los ochenta y los noventa para dar preponderancia a la década previa, como tantas veces hemos oido decir "el shoegaze me gusta pero sólo el de los 80", "el indie pop bueno es el que se había en los 80",  "lo único bueno del grunge es lo que se hizo en el año 89 "


Este es el comienzo del fenómeno que llamo "Ochentismo" y va unido a una fobia estética a los 90 y al culto a gente horterísima y aburrida pero para paladares muy finos como Prefab Sprout o Aztec Cámera, aunque también es muy valorada en españa la primera época de El Último de la Fila o Danza Invisible (siempre anterior a 1989). El Ochentismo es tan hegemónico que ha sido asumido por casi todas las facciones musicales que se consideran "entendidas".

El Ochentismo también es un estilo de vida muy compatible con el estilo de vida contemporáneo, es una oda a la intelectualismo frívolo que domina nuestras élites culturales ante el derrumbe de occidente. En cierta manera es una cultura del desastre pero compatible con una "dolce vita". El Ochentismo representa la alegre resistencia del vómito frente a un mundo horroroso, idealizando una época en la que una parte de la sociedad occidental era capaz de aprovecharse de la devastación económica más grande de la historia sin que esa mierda les salpicase en la cara. Esa idealización permite a las élites adscritas al Ochentismo seguir atrincherados cada vez más en su utopía, esperando a que el sistema vuelva a funcionar tan bien como lo hacía antes, declarandose de izquierdas pero asumiendo que la única solución es de derechas.
Y en esas estamos...



Una canción dedicada a todo el Ochentismo desencantado que ahora se pasa a la Polla Records: ¡Sed fuertes, recordad que aquellos días pueden volver, no os dejéis vencer por esos perro flautas. Solo hay que esperar un poco, un poco más! el año que viene unos eternos ochenta se impondrán a lo largo y ancho del nuevo mundo! Europa volverá a ser lo que era sin mestizaje!

Aplasta tus Gafas de Pasta Radio. Primer ensayo

Estamos en el límite, nos han maltratado, nos han detenido, nos han identificado, saben quienes somos, han conseguido que el miedo se apodere de todo, y que las cosas sigan por su cauce. Hay muchos que se han plegado a las exigencias de su religión, de su raza, de su sexo, de su partido político, de su clase social, incluso de su forma de vestir, y sólo son capaces de actuar en masa. Todos átomos diferentes, pero indiscernibles entre sí. Una masa atómica aferrándose a una creencia que les haga seguir manteniendo la ilusión de ser dueños de su identidad. Los que se han quedado fuera, son los no-idénticos, individuos diferentes a sí mismos y diferentes al resto. Somos elementos de discordia, de inestabilidad, no se sabe donde asignarnos, somos el residuo no identificable, fuera de toda medida. El margen de error de toda estadística, la irregularidad, la quiebra de las certezas por donde penetran todas las incertidumbres.





Hoy sonarán: El Pardo, Super Grupo 2, TeenSpot, Teletransportarse a Soria, Las Otras y Tirana.

Supergrupo 2

Supergrupo 2 son otro grupo nuevo en la bulliciosa escena Madrileña. Canciones sobre borracheras, orfidal, crisis económicas y de ansiedad. Me recuerdan a TCR pero a lo hardcore, estarán actuando junto a Santamaría (grupo liderado por el único e inimitable Emilio Lamana ) mañana en el Nasti.



TeenSpot

TeenSpot nacen en Portland y hacen canciones que suenan a algo así como garage pop, dulces y agresivas a la vez. Lo más importante es que son muy buenas, hay grandes melodías de voz y bellas voces, hay espíritu, algo que en el pop hace cada vez más falta y que cuando se consigue los cimientos del corazón se tambalean. También a veces se acercan al power pop, un genero despreciado por "la tendencia" pero que tiene un recorrido impresionante en el underground americano como veremos en otros post.


La polémica en torno a la "escena"

Hace poco se ha vuelto a abrir el eterno debate sobre si hay una "nueva escena", justo cuando parece que algunos medios de relevancia están empezando a apostar en serio y a dar el protagonismo a una cascada de grupos nuevos. Sinceramente creo que este hecho que debería ser lo normal, pero no olvidemos que estamos en una época de crisis total, que los dinosaurios necesitan proteger su nicho de mercado y que la táctica hasta ahora del mercado indie ha ido siempre por el camino de extraer a los grupos de su escena natural separándolos y aislándolos de cualquier competencia externa, evitando que la populariadad retribuyera en el posible desarrollo de los grupos coetáneos y de las nuevas generaciones.


Este proteccionismo ha sido devastador para la escena en especial la música pop ha dejado cientos de grupos incomunicados, desmoralizados y al borde de su extinción, mientras que los medios dejaban de lado su función de indagación, difusión y descubrimiento para convertirse en meras agencias de publicidad, arropando siempre a los mismos hiciesen lo que hiciesen y denigrando y despreciando a los nuevos grupos, algo vergonzoso que hemos vivido hasta que los grupos nos hemos unido contra la infamia. Y es que en los ahora idealizados comienzos de Aplasta había cientos de grupos de una calidad impresionante totalmente desahuciados, por eso no había que hacer más que escuchar lo que nos rodeaba, más allá de los medios tradicionales, para descubrir con sorpresa que había grupos dignos de tener una carrera consolidada y que llevaban años vagando sin rumbo. Solo había que ponerlos en contacto y hacerlos conscientes de que juntos podrían oponer resistencia a lo que se consideraba "bueno" (digo esto, porque es generalmente aceptado que lo bueno es lo aceptado por los medios). Si hoy en día es posible que haya nuevos medios apostando por grupos desconocidos, por nuevas generaciones, y por todo lo que ha ido gestándose durante los últimos años, es por el entusiasmo y el esfuerzo de grupos, salas, promotores que se han ido dando cuenta de todo esto.

Si hace unos años me preguntaban si había una "escena" podría responder que éramos un pequeños grupo de amigos tocando, haciendo programas de radio, haciendo conciertos desastrosos, sin embargo ahora mismo no podría decir lo mismo, ya que el número de propuestas, de gente organizando cosas, de conciertos, de discos publicados es tal y casi todo tiene tal calidad que en algunos casos raya lo profesional. Sin embargo casi todos mantenemos ese espíritu común de saber que estamos formando parte de algo, de comunidad y hermandad y de saber que solo se podrá renovar el panorama musical de esta manera. 

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